Jack Gordon luchó contra los instintos que le ordenaban exponer su cuello en sumisión, no sabía lo que pasaba, pero su lobo parecía obedecer a una fuerza superior ¿Quién demonios aullaba? ¿Quién se atrevía a invadir su territorio? —¿Qué hacen? —gruño al ver a sus hombres casi de rodillas, sus lobos estaban rindiéndose al llamado de uno superior a ellos; pero entonces nadie se atrevería a retarlo, se había asegurado que todo niño Alpha, nacido en su manada fuera echado, para evitar vivir con el temor que naciera alguien que pudiera tener el poder para derrocarlo. —Lo siento no puedo evitarlo Jack, mi lobo no puede controlarse —Zac, uno de sus mejores hombres se encontraba casi postrado en el suelo; más no podía esperar mucho de un Beta, eran buenos rastreadores, no sufrían el celo y

