Hola, Ismael. ¿Me extrañaste? Decime que sí, para poder contarle a mi psicólogo que mi diario me habla. ¡Le va a encantar! Eso sí que sería buen material para la terapia. Te prometí que iba a contarte lo que pasó con mi familia cuando por fin me animé a permitir que mi mamá me depilara la concha. Debo decir que eso fue un éxito total, la tengo toda peladita y suave, como la cáscara de una manzana. Pero acá lo interesante fue el proceso, no el resultado final. Mis padres llevaban varios meses adoptando la filosofía de vida de Gabriela, y ni siquiera estaba segura de qué tan lejos habían llegado en ese asunto. Ahora sabía que, al menos una vez, la pija de mi papá estuvo dentro de la boca de mi hermana. Eso es algo que aún me genera un morbo incómodo. Para mí esta filosofía de vida es al

