Hola, Ismael. Todavía sigo un poco enojada. Si estoy escribiendo en tus páginas es porque pasaron cosas que necesito contarle a alguien. Sí, ya sé que voy al psicólogo y le puedo contar estas cosas a él; pero aunque te cueste creerlo, vos sos menos molesto que German. Falté a mis últimas dos sesiones de terapia y estoy pensando en cancelar las próximas. Todavía no lo decidí. De todas maneras, eso no es lo que necesito contarte. Sí, adivinaste… se trata de Gabriela, aunque indirectamente. Como ya sabrás, tuve una intensa charla con mi hermana. Ella me contó acerca de su primeras experiencias lésbicas, con una mujer del barrio. Un par de días después de esa charla, ella vino a hacerme una propuesta de lo más extraña: ―¿Por qué no vas a visitar a esa mujer? ―Me preguntó, sin venir a c

