KATRINA No podía creer que el jodido de Elliot desconfiara de esa manera de mí, cuando ha sido un testigo de lo mucho que yo quiero a esa niña. De verdad que no me cabe en la cabeza, que me crea capaz de algo semejante, seguro que esa maldita perra tiene algo que ver en todo esto y necesito descubrir cómo fue que lo hizo. Yo estoy más que segura que jamás cometería un error como esos, mucho menos lo haría para perjudicar a la pequeña, ¡Dios!, ni siquiera sé qué hacer al respecto. ¿Cómo puedo probar que Susan tiene las manos metidas hasta el fondo? ¿Y ese jodido frasco como llego hasta mi bolso?, ¡aggggh! De solo pensarlo, hasta me da migraña. Por eso tome mi bolso y me fui de ahí, prefiero hacerlo o terminaré diciendo cosas de las cuales me arrepienta, sé que las pruebas apuntan en mi c

