Perdidas de medicamentos 😵 Aitiana Los nervios se apoderaron de mà en el instante en que vi al señor Xavier de pie en la bodega. Su mirada iba y venÃa entre las cajas y yo, como si buscara algo que no podÃa encontrar. Tragué saliva, intentando calmarme, y saqué la tableta donde tenÃa todo el registro. Caminé hacia él con la firmeza que mi temblorosa confianza me permitÃa. —Buenas tardes, señor —dije, extendiéndole el dispositivo. Él me observó en silencio antes de preguntar: —¿Es usted la encargada de este lugar? —SÃ, señor. Aquà tengo todos los informes de entrega, de ventas, de lo que ha salido y lo que ha entrado. Xavier tomó la tableta, pero no miró los datos. En cambio, se la pasó al hombre que lo acompañaba. —Verifica que todo esté en orden —ordenó—. Y que sea ahora mismo, mi

