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Relación Falsa con el padre de mis Mellizos.

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Blurb

Sienna y Nevan son amigos de infancia, némesis que no se soportan pero aún así, se entienden mejor que nadie, aunque ellos no lo admitan.Una de esas tantas noches donde se comprenden, Nevan le deja un recuerdo de su «odio» a Sienna, y cada uno toma caminos distintos, hasta que se vuelven a ver, cinco años después. Cada uno ha hecho su camino. Sienna, ahora está ilusionada con un hombre que ignora quién es, y finge ser pobre para estar a su lado, aunque eso implique volver a Nueva York y trabajar en la empresa de la familia de Nevan, del padre de su hijo.¿Que pasará cuando estos dos se vuelvan a encontrar y Nevan descubra, que aquella mujer que rompió su corazón con sus palabras, tiene un regalito multiplicado por dos, producto de su «Odio»?

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La Familia Blackwood.
Aeropuerto de Nueva York. PVO Nevan Blackwood. —¿Porque te demoras tanto Zury?¿Acaso crees que tengo tu tiempo?.—Le reclamo a mi hermana al ver que poco o nada le importa que estoy molesto, pues está sonriendo y dando pasos de viejita apesar que está en sus veintes. Se supone que debía llegar hace un par de horas, pero el vuelo tuvo un contratiempo que acaba de cambiar todos mis planes. Aunque no se si bien o para mal. —Calma, la abuela no esta muriendo ni nada para que tengas cara de susto, Nevan. —¿Y entonces para que me llamó con tanta urgencia?.—Se encoge de hombros pero algo me dice que lo sabe y me lo esta ocultando. —No sé, pero quizás Nyzen sepa algo, ¿Porque no lo llamas? ¿Ese imbécil que ahora es el Ceo de todas las empresas familiares? Dudo que ahora tenga tiempo para saber que le pasa a esa viejita amargada. Pero si dijo SOS, debe ser algo grave. Quizás ya esta a un paso de la tumba y va a repartir sus bienes. Aunque tengo un extraño presentimiento que me oprime el pecho desde que partí de California. —Iré a hacer una llamada, quédate aquí Zury. —Le ordeno a mi hermana y me aparto para llamar a Nyzen, mi hermano mayor. —¿Y ahora que pasa Zury?.—Gruñe con voz cansada.—Solo espero que no me llames por tus zapatos de Channel o sino... —No soy Zury y me importa una mierda los zapatos de Channel.—Bufo rodando los ojos.—Soy Nevan, fíjate bien antes de responder, idiota. Mi hermano, con ese sarcasmo y buen humor, se echa a reír. —Si te llamé, es porque quiero saber la razón de porque la abuela nos hizo venir. —¿Nevan?.—Ríe al darse cuenta quien soy.—¿Osea te hizo venir desde California a tí también? Pensé que solo era a Zury. —Nyzen... —La verdad no sé. —¿No se esta muriendo, cierto?.—Insisto con un poco de temor. —¿Morir?.—Se carcajea.—La Abuela es una cucaracha que ni con una bomba nuclear se muere, creo que ni con dos. Vaya comparación. Aunque mentiras no dice. La matriarca de los Blackwood es una auténtica mujer de acero. Construyó su imperio gracias a su inteligencia y a una sólida red de contactos dentro del gobierno, hasta llegar a casarse con el entonces canciller del país. Desde entonces, la familia Blackwood ha seguido forjando un largo y poderoso legado dentro de la política. Aunque el único que ha seguido ese camino soy yo. Nyzen se encarga de dirigir las empresas de la familia, mientras que Zury continúa en la universidad. Eso sí, la engreída ha demostrado tener un talento extraordinario para el diseño y la fabricación de joyas, y, para mi desgracia, le va bastante bien. Termino la llamada con Nyzen y regreso junto a Zury. Apenas me ve, corre hacia mí con una expresión entre sorprendida y agitada. —¿Q-qué pasa? —N-no vas a creer lo que acabo de ver. —No soy adivino, Zury. —Resoplo con impaciencia.— Y sea lo que sea, no debe ser tan importante. Mejor vámonos. Tomo mi maleta, pero ella me sujeta del brazo antes de que pueda dar un paso. —Espera, todavía tenemos tiempo. —Insiste, lanzando miradas constantes hacia la sala de espera común. Nosotros estamos en la zona VIP. —Afuera vi a un niño igualito a ti, pero así de chiquito. —Hace un gesto indicando que apenas le llegaba a la cintura.—Por un momento juré que eras tú, mi hermanito, el de las fotos que mamá tiene por toda la casa. Hago una mueca de fastidio. No quiero ni acordarme de eso. Cada vez que reciben visitas, mamá enseña orgullosa las fotos familiares de sus tres "bebés" que están en la sala. Una vergüenza de la que preferiría olvidarme para siempre. —A ver Zury.—Froto mis sienes.—Existen miles de niños que se parecen en el mundo, y no exactamente significa lo que sé..está pasando por tu cabecita. Sonrío y vuelvo a lo mío. —¡Es que tenías que haberlo visto, Nevan! Era igualito a cuando eras niño—Insiste poniéndose en medio.—Inclusive le tomé una foto, pero mi batería se murió. ¡Diablos! ¿Porque tenía que pasarme esto ahora? Dios, dame paciencia con esta chica. —Zury, ya deja de comportarte como una niña y vámonos. Tengo pendientes que atender y aún no sé que quiere la abuela. Esta vez soy mas firme. Zury entiende y aunque refunfuña y da saltitos de agobio sin apartar la vista de la sala de espera, regresamos a la mansión de mi familia. —¡Hijo! La primera en recibirme, es mi madre junto a Rusell, nuestro fiel mayordomo, que me da la bienvenida como el segundo heredero de la familia. —Hace tiempo que no te veo.—Solloza con dramatismo sin dejar de acariciar mi rostro con ternura—¿Acaso te has olvidado de que tienes madre? ¡Pero que ingrato hijo parí! Ruedo los ojos, y me doy con la sorpresa que Nyzen ya está muy cómodo en su sillón mirándonos con una sonrisa burlona. ¡Bah! —Madre, hace solo un año que no nos vemos, no seas tan exagerada. —¿Un año? —Se lleva una mano al pecho con dramatismo.— ¡Eso es muchísimo tiempo! Más vale que haya valido la pena y que esta vez sí me hayas traído la noticia de que voy a ser abuela. —¿Ah? —Miro a Nyzen, que solo rueda los ojos, conteniendo la risa. —Nevan, tú eres mi única esperanza.—Mamá sonríe con demasiada ilusión.— Incluso ya hice una lista de nombres para mis futuros nietos. Tienes que verla y escoger algunos. —A-a ver ¿de qué demonios se trata todo esto? —pregunto, incrédulo.— ¿Me hicieron venir desde California solo por... una ilusión? —¿Ilusión? —repite mamá, llevándose una mano al pecho. Y ahí está otra vez mamá con su carita de fingida tristeza. —Ay hermanito, ¿No es obvio?.—Dice Nyzen.—Nuestra mamá esta muy preocupada por tí, y no hablo solo de salud, sino del porqué no has tenido pareja en los últimos cinco años. —¿O si los has tenido y muy bien escondido, hijo?.—Insiste mamá con los ojos puestos en mí.—Vamos, dímelo y dale a tu madre paz. —¿Ah? E-esperen, ¿Pareja?¿Hijo? No entiendo. O sí, pero no quiero creer que mi madre se volvió loca. —Hijo, tú eres la única esperanza de hacer a tu madre feliz, y nada mejor que un nieto. —¿Y yo porque?.—Gruño mirando a mi hermano que me evita la mirada. Traidor. —Bueno, Nyzen está con toda la carga de la empresa encima y sus planes de boda con Charlotte, ¡Todavía son hasta el próximo año! Y Zury, bueno, ella es aún una niña. Solo me quedas tú, que ya deberías haberte casado y dado nietos. No puede estar hablando en serio. —Oigan, ¿No se han olvidado de mí, verdad? Mi hermana Zury aparece arrastrando su maleta, con su celular y cargador en la mano. En el auto, creo que lo cargó un poco de batería. Mamá la nota y va hacia su única hija a llenarla de mimos y besos. —Dime que esta no es la razón por la que me llamaron, Nyzen.—Susurro sin apartar la vista de mi madre. —¿Y porque no? Mamá se preocupa por tí. —¿Preocupar?.—Pregunto sin entender a que se refiere. Desde que llegué, no me ha preguntado ni como estoy. —Vamos Nevan.—Dirige su vista a esas dramáticas.—No puede ser que el mujeriego donjuan del colegio y la universidad, ahora sea un monje. A menos que sea lo que mamá cree. —¿De que tengo novias escondidas?.—Sonrío quitándole la copa de sus manos.—Bueno... —No, que eres estéril.—Escupo mi bebida. ¿Pero que diablos? —O quizás, tengas algún problemita ahí abajo y no se lo hayas contado a tu hermano mayor.—Toso con mas fuerza, sin poder evitarlo, pues el maldito dió en el blanco. —Up, creo que mamá no se equivocó.-Ríe. —¿Pero qué pasó, hijos? Mamá se acerca preocupada pero niego. —N-nada, solo me atraganté, eso es todo. Zury resopla, cruzandose de brazos, aún con el entrecejo arrugado. Sigue molesta por lo del aeropuerto. —Bueno, ya que todos están aquí, iré llamar a mi suegra para advertirle que sus tesoros pasados ya están en casa. —¿Tesoros pasados?.—Pregunto observando como se pierde entre saltitos de felicidad por la escalera.—¿Alguien me puede decir que demonios está pasando? Zury me ignora, como siempre, mientras prende su celular y va hacia uno de mis retratos en la pared. —Nyzen, dime que... —Ya te dije lo que les preocupa a nuestros padres. —¿Ah? No puedes estar hablando en serio.— repaso una mano por mi cabeza. No puede ser que haya dejado el trabajo de la gobernación en California solo por una tontería como esta. —Oye Nevan.—Masculla. —Aquí entre hermanos, ¿Que ocurre?¿Porque no has tenido novia o alguna saliente?¿O quizás... —No he tenido tiempo para eso porque...—Le respondo, en voz bajita y con el sonrojo en mis mejillas. Es mi hermano, a quién mas le tengo confianza. No va a traicionarme ahora. —Vamos, sabes que puedes confiar en mí, no le diré nada a nuestras viejitas. —Bien, pero mas vale que cierres bien esa boca.—Hace el gesto de cerrar con la mano.—No se que me pasa pero desde hace algún tiempo...n-no termino en el sexo, Nyzen. No he podido correrme. Para ser exactos, desde hace cinco años. —¡¿Qué?!.—Grita apunto de romper en carcajadas, y tengo que taparle la boca a la fuerza. Menos mal Zury sigue en su análisis de mi foto y nos ignora. —Te dije que cerraras la boca, Nyzen.¿Acaso quieres que todo el mundo se entere de algo muy privado y termine siendo la burla?.—Niega, y aparto la mano, aunque noto que quiere reírse. —En serio, ¿No me estas bromeando Nevan? Tú, el político mas joven y codiciado del país, ¡¿No puede correrse en el sexo?! Le doy un pequeño golpe en la nuca y este se echa a reír en son de burla. Bah, sabía que era un error contarle a mi hermano mayor. —Lo siento, lo siento Nevan, es que esto que me cuentas, es algo que no imaginé hermanito. Al menos no es lo que dijo la abuela y casi se va a la otra por... Se detiene, forjando una seriedad nada digna de él. —¿Qué Nyzen?¿Que demonios pasó por la cabeza de la abuela para que casi se vaya con San Pedro? Mi hermano hace unos gestos que no me gustan nada, pero debo saberlo antes que baje con mamá y me lancen al fuego eterno. —Bueno, no te lo vayas a tomar en serio, porque hasta yo... —Habla.—Gruño, apretando los dientes. —Bien, pero que conste que yo no dudé de ti ni por un segundo. —Nyzen.... —Ok ,ok.—Entorna los ojos sin borrarsu sonrisa.—Dijo que eras gay. El alma escapa de mi cuerpo y siento que quiero reventar de cólera, descargar con alguien por aquellas absurdas palabras. —Bueno, no es para menos que la abuela piense así.—Añade.—después de todo has tenido un comportamiento muy santo. Nada de mujeres, fiestas, full trabajo y pues...hasta yo comencé a dudar que fueras mi hermano. Me cubro la cara, ofuscado por tal insulto. Sé que no estoy enfermo, salí bien en todos mis chequeos y el doctor cree que puede ser el estrés, ¡pero ya son cinco años! No, tú sabes porque pasó esto Nevan. Todo por este vergonzoso problema surgió después de tu pelea con esa enana mujer a la que has odiado desde niños y que no sabes nada desde hace años. Ella es la culpable, me maldijo y ahora estoy sufriendo las burlas. Maldita Sienna. —¡Ay Dios!.—Grita mi hermana señalando la foto de la pared.—¡lo sabía, lo sabía es idéntico... Voltea hacia mí, y me quedó pasmado, al igual que mi hermano que parece más confundido. —¡Es idéntico a tí! —¿Ah? En ese instante baja mi madre y abuela, pero no les doy importancia, sino voy con Zury que parece comerme con la mirada. —A ver, ¿Y a tí que te pasa?.—Pregunta Nyzen acercándose a ella también.—No me digas que ese noviecito tuyo ya te chispó la última neurona hermanita. Mi hermano bromea, yo no estoy muy seguro de seguirle la corriente. Esta vez, Zury ya no me mira en sentido gracioso sino.. furioso. —¿Se puede saber cuántos hijos tienes regados por ahí, Nevan Blackwood? —¡¿QUÉ?!.—Gritan todos al unísono, menos yo, porque creo ya se volvió loca. —¿Como que hijos?.—Mi madre de un salto llega a su lado.—¿De que estás hablando Zury? ¡Habla por Dios, di algo! Pero mi hermana sigue con la mirada encima mío, aunque su celular lo extiende a ella. —Pues que tu hijito predilecto, ya es padre, y no nos ha dicho nada. —¡¿Que dices?! Mamá le arranca el celular de la mano y sus ojos parecen que van a salírsele, y ni decir que parece que el celular parece crujir en sus manos. —¡Nevan!.—Ahora grita y funde sus ojos en los míos. La abuela no tarda en llegar a su lado y quitarle a ella el celular. Y su mirada, es distante, aunque parece tener algo de brillo ahí. —¿De dónde sacaste esta foto Zury?.—Cuestiona la Abuela con voz firme y tenebrosa. —¡En el aeropuerto abuela!.—Me señala con el dedo.—Y yo le dije que había un niño idéntico a él, pero me hizo pasar por loca, y para colmo mi celular se apagó. Pero ahora lo entiendo, no querías que nos enteráramos que ya tenías un hijo. Mi hermano me mira con los ojos bien abiertos presionándome para que le dé una respuesta, ¿Pero que quiere que le diga? Estoy desconcertado. —No, no.—me apresuro a decir sacudiendo las manos.—No se de que está hablando, en serio. Pero por sus miradas, nadie me cree. —Eso lo veremos— replica la abuela.—Espera, ¿dijiste que lo viste en el aeropuerto, Zury? —Sí Abuela, cuando desembarcamos a nuestro regreso, eso ya, hace unos treinta minutos. —¡Oh Dios!¡Se nos va a escapar!.—Grita mi madre llevándose ambas manos al rostro.— ¡Suegra, nuestro nieto, se nos va... —No si yo lo puedo evitar.—Le responde mi abuela con una seguridad que da escalofríos.—¡Russell, Rusell! El mayordomo no tarda en llegar. —Dígame mi Sra. —Mi auto, pero ya. Y ordena que cierren el aeropuerto, mi bisnieto no puede irse. —¿Q-qué dijo? —¡Ahora! En pocos segundos todos desaparecen de la casa, solo Nyzen se queda a mi lado confundido, y muy desconcertado. —¿Se puede saber que demonios está pasando? —Y-yo no sé.—Respondo cabizbajo, mientras él va por el celular de nuestra hermana, que lo dejó en el sofá.—Pero te juro que yo no tengo hijos regados, ya sabes porque, acabo de decírtelo. —¿Así?.—Susurra con otro tipo de voz.—¿Entonces explícame porque este niño se parece tanto a tí? —¿Qué?.—le arrebato el celular de la mano y se me cae la mandíbula cuando veo la foto del niño que Zury tomó. Esto no puede ser cierto. —¡Ese niño es idéntico a tí, Nevan?.—Se cruza de brazos.—Y eso de que no puedes terminar de correrte, ya me parece una excusa para ocultar la verdad: Tienes un hijo. —¡No!!! Espera, esto es una confusión, una maldita confusión. Yo siempre me he cuidado, y además, hace años que... Mi vista se queda clavada en mi foto de cuando tenía 5 años y algo dentro de mí me golpea al compararla con la del pequeño niño de la foto que sostiene un osito. Es muy idéntico a mí, demasiado para ser una casualidad. —¿Y bien Nevan?¿Decías? Pero de mi boca no sale ni una palabra. Estoy entre el miedo y la incertidumbre. Quizás sea una increíble casualidad nada más, o quizás sí es mi hijo, pero.. ¡¿cuándo y con quién demonios hice este hijo?!!!!

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