Alexandra Una estúpida demanda de custodia. Ahora sí tenía tiempo para hijos. —Escucha, esto no pasará, ¿ok?— la voz de Maryse se escuchaba lejana, en mi cabeza lo único que pasaba era lo imbécil que era John. —Claro que pasará, ese idiota tiene a todo el mundo comiendo de su mano, ahora que necesita dar una imagen perfecta busca a su hija después de semanas— mi cara de rabia y coraje no tenían descripción. John, ese maldito. —Alex, podemos hacerlo, confía en mi, podrá tener al mundo entero en su mano pero no a mi, ni a mi hermano...— creo que mi cuello trono cuando voltee a verla tan rápido ante lo que dijo. —¿Tu hermano?— la mire,— tu hermano ni siquiera puede ver más allá de su nariz.— estaba molesta, y que mencionara al imbécil de Eros me molestaba más, el no haría nada por mi,

