Obligación.

1475 Words
Capítulo 4. Obligación. —Adrián. —¿Qué? —No, él no lo hará, ni la conoce. Mi hijo no se casará con cualquiera, además tiene una prometida —dice mi madre muy enojada mientras yo me mantengo en estado de shock, recordando la promesa que le hice y empiezo a entrar en un trance. —Me temo que deberá cumplir con las cláusulas que dejó su abuelo; deberá ver el vídeo que dejó antes de sacar conclusiones. Lo esperaré en la oficina y tiene que ser lo más pronto, ya que la boda no se puede aplazar. —¿Pero es que mi padre se ha vuelto loco? ¿Cómo se le ocurre que ADRIÁN se casara con una mujer que no ama? Además, está su prometida. —Tranquila, madre, solucionaré esto, no te preocupes. —Hijo, no lo hagas, no hagas esto, podrías arruinar tu vida. —Tranquila, madre, ve a casa; yo me encargaré de todo. Después de retirar las cenizas de mi abuelo me voy directamente a la oficina donde el abogado espera por mí, con varios documentos y una cinta dónde mi abuelo tiene una grabación mía dé adolescente dónde le prometo que siempre lo ayudaré y me haré responsable sin pensarlo de los asuntos de la familia y en este caso me pide que me haga cargo de su esposa, en este caso tendré que casarme con ella, varios documentos que me llevaron a la oficina ayer, que firme sin leerlo me comprometen a cumplir con los deberes y responsabilidad de la familia y ella es la responsabilidad de mi abuelo y ahora será la mía, reviso los documentos y puedo ver el contrato con la que se supone es su tía, ¿Cómo una persona puede dañar a otra hasta este punto? No conozco a mi abuelo, no a esta persona que se atreve a obligar a una persona sin más opción que tener que cumplir. —¿Ya los leyó? En un momento traen su traje y debemos partir a esa boda en media hora. —Richard, ¿no hay forma de hacer las cosas diferentes? No la conozco y no puedo simplemente casarme; tengo una prometida. — Expreso entre molesto y decepcionado. —Me temo que no, su abuelo, en este documento que mandó redactar por si usted no cedía, implica que es su obligación total, de forma que si no cumple, perderá todo, su casa, sus bienes, todo; usted y su madre perderán cada derecho de los bienes de su abuelo, quedando en la ruina con una gran demanda que, de no pagarla, lo impondrán como un gran fraude. —¿Qué? No puedo creer lo que me dices, mi abuelo es un hombre ruin, ¿cómo es posible que me obligue a casarme con la que se supone es su pareja? Esto es una locura. —Debemos asistir a la ceremonia; vamos, cámbiese, lo espero. —No lo puedo creer, esto es una locura, un maldito chiste. ¿Cómo se supone que le explique esto a Margaret? Salgo a mi departamento donde me ducho y recojo mis cosas en una maleta, bajando al coche, ya que ellos tenían planes de viajar de luna de miel. Además, mi abuelo compró una gran mansión para vivir con ella. Todo esto es una locura y no puedo perder mi empresa que me ha costado construir desde cero. Mi abuelo no es razonable, mi madre podría enfermar si nos quedamos sin nada; está acostumbrada a los lujos. Sé que ella no aceptará este matrimonio, pero no puedo echarme para atrás. Voy llegando al lugar donde la ceremonia es algo íntimo, es decir, solo yo sabía de esta boda. Al llegar, veo todo organizado mientras las personas esperan impacientes. Al parecer, la chica se rehúsa a casarse; la espero junto al registrador civil. Cuando la veo salir de una habitación al fondo del lugar, camina donde la toman del brazo a la fuerza, mientras mantiene la cabeza mirando al suelo. Camina sin ánimos y sin vida; parece estar bajo los efectos de un calmante, está muy serena. —Suéltenla ahora mismo —digo, enojado de ver tales acciones. Ella levanta su mirada a mí y, por primera vez, veo a esa hermosa mujer; tan hermosa que sus ojos avellana se penetran en los míos. Puedo notar la obsesión de mi abuelo por ella. La veo acercarse sorprendida, buscando por todos lados, como si buscara algo. De inmediato sé de qué se trata y aun así, me contengo y espero que llegue. No sabía cómo sería ella, pero es tan hermosa, me asombra su belleza; con ese vestido luce realmente hermosa, una joya singular. Podría decir que entiendo por qué mi abuelo la quería tanto. Llega y puedo notar sus lágrimas recorrer sus mejillas; la tomo de la mano ayudándola a subir hasta mi lugar y empieza la ceremonia. No soy un desalmado; es una mujer indefensa obligada a esto tanto como yo. Limpio sus lágrimas acariciando sus mejillas, la abrazo y puedo sentir como tiembla; la cubro en mis brazos sintiendo como calma su ansiedad poco a poco. —Tranquila, no te haré daño, yo seré tu esposo, te casarás conmigo. —Puedo ver en sus ojos el temor que le tiene a mi abuelo. ¿Qué monstruo sería para que alguien sienta tanto temor? —¿El señor Héctor? No lo entiendo. —Dice temblorosa. — Mi abuelo falleció, dejándote a mi cargo; no tienes de qué preocuparte, yo seré tu esposo. Ven, terminemos con esto. La tomo de la mano llevándola a su lugar y el juez empieza la ceremonia. La veo dudosa en firmar y de inmediato tomo su mano y ella firma y yo lo hago después de ella, le coloco el anillo y ella el mío y el juez nos declara marido y mujer. Con esto, la saco del lugar subiendo al coche donde ella se sienta sin decir ni una sola palabra; el chofer nos lleva a casa, ya que ni loco iré de luna de miel. Tengo mucho que arreglar aquí, todo esto pondrá mi mundo de cabeza. —¿Vamos a casa? —dice en un tono dulce e inocente. ¿De dónde la sacaría mi abuelo? —¿Sabes que a tu casa ya no podemos ir? —¿A dónde iremos? —A nuestra casa, donde viviremos. —Entiendo, gracias, joven Adrián. Hago un par de llamadas para cancelar todos los planes del viaje, vamos de camino a la casa y ella no para de llorar. ¿Cómo puede estar tan sensible? ¿Qué le hicieron a esta chica para ponerla de esta forma? Sus nervios me abruman; sintiéndome muy culpable, le doy su espacio. ¿Lo que no entiendo es cómo una chica de esa edad parezca más una niña indefensa que una mujer? ¿Quién puede dañar a alguien de esa manera? Llegamos a la casa, una mansión muy hermosa con mucha seguridad y personal que, al verme llegar, todos se forman y se presentan dándome su entera disposición. Abro la puerta para ella y le tiendo mi mano para ayudarla a bajar del coche. Temblorosa, baja del coche y la ayudo a entrar al lugar. Ella, sin mirar nada, se mantiene en silencio y yo la ayudo a subir a la habitación. Bajo a la sala de estar donde llamo a mi abogado para que me envíe toda la información sobre ella, cada detalle. Así lo hace y de inmediato un correo llega a mi celular donde explica con exactitud cada detalle de ella, su enfermedad, la pérdida de sus padres y su falta de alimentos y estudios. Su tía hizo de ella la más miserable joven por venganza. ¡Qué bien! Me vieron cara de niñero; esto realmente es frustrante. Envío por ella a su habitación para que coma y Carmen viene con un aspecto de temor en sus ojos al mirarme. Subo a la habitación para buscarla y la veo envuelta con su rostro sobre su rodilla mientras llora sin cesar. — Acércate, no me tengas miedo — le digo mirándola, analizando todos sus movimientos, viéndola temerosa. —Por favor, solo déjame —me dice, presionando sus piernas contra su pecho. —Tienes que comer, no puedo permitir que te enfermes. —Esto es frustrante. —¿Te puedo pedir un favor? —Sí, solo dime que tengo mucho que hacer. —La veo intacta, sin moverse. —Vete, déjame sola, no te preocupes por mí. —Me saca de quicio tener que ser su niñero. —Tienes 5 minutos para cambiarte y bajar; no quiero volver a subir por ti. —Esto ya me saca de mis canales. —No puedo. —¿Por qué? —expresó muy enojado. —No, puedo quitarme el vestido; me lo ataron para que no pudiera quitármelo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD