Silvia llego temprano a la seción que programo con la doctora, por que ella estaba muy nerviosa y transmitió muchos mensajes extraños cuando comenzaron la sesión.
Los ojos de Silvia la nueva hipnosis era un estado de gran concentración. Mediante la rápida técnica de inducción, logro que Silvia entrara en un estado de hipnosis profunda en un minuto. Y comenzó a contárme dónde se encontraba.
— Me encuentro en una gran cascada y estoy feliz pero a la vez triste por todo lo que he tenido que pasar.
— Que es lo que te paso cuentame.
— Me quieren llevar lejos de mi tierra, a un lugar diferente, y no comprendo.
— Que es lo que no comprendes.
— Que tenga que irme lejos, dejar a mi madre y abu.
— Quienes más están contigo.
— Mis amigos, mi familia todos en la aldea me quieren y no desean que me vaya de aquí, pero abu dice que es por el bien de la aldea, sino la van a destruir.
— Quienes quieren destruir tu aldea.
— Los españoles que quieren, llegar a dónde estamos.
— Dime más que ves.
— Solo celebran mi despedida, estoy apunto de dejar la aldea con unos hombres que me llevan.
La experiencia la aterrorizó y empezó a flotar por encima de la escena. Silvia se veía a sí misma como un adolescente. Después de haberse ido de la aldea en una día tormentoso. Silvia se veía sola en un lugar extraño. De repente, la respiración de Silvia se tranquilizó se había separado del cuerpo.
— He salido de este cuerpo. Silvia había dicho con bastante naturalidad.
Todo esto había ocurrido con gran rapidez. Antes de que pudiera sabes más de dónde estaba, ella ya había
abandonado el cuerpo. Magnolia le había pedido que recordara lo que acababa de experimentar y que me dijera lo que podía ver y entender al respecto.
— ¿Qué pasó para que te llevarán bde allí?. Le pregunto Magnolia, intentando retroceder en el tiempo aunque ya hubiera salido de aquel cuerpo es vez.
— Me iban a llevar fuera de la aldea, y me llevaron uno hombres. De repente, sentí mucho miedo.
— ¿Qué ocurrió con los demás en la aldea? Pregunté.
— No lo sé, se que me fui de allí y nunca más regrese.
— ¿Qué edad tenías aproximadamente cuando sucedió esto?
— No lo sé, alrededor de quince o dieciséis años. Era un adolescente apenas. Había respondido Silvia.
No parecía muy deseosa de darme más detalles. Había abandonado esa vida, ya no podíamos obtener más datos de esa vida que tanto en sueños la perturba. Siendo así, la desperté.
— Recuerdas algo de lo que has experimentado Silvia.
— No siempre cuando hago esto con usted, no recuerdo nada de lo que le dogo.
— Sabes que has tenido una vida anterior que no puedes recordar cuando te digo que me la describa.
Una semana más tarde acudió a mi consulta un joven llamado Carlos que tomo tipo para saber sobre unas imágenes que lo ponían en trance. Me contó que tenía un dolor que lo atormentánba. La tristeza le impedía disfrutar de los placeres más simples y no le dejaba dormir bien u tener sueños despiertos. Me empezó a contar un extraño sueño que se le había repetido dos veces en la .última semana.
— Mientras soñaba despierto, de repente se me aparecía una mujer.
Magnolia le preguntado.
— ¿La reconociste?.
Y Carlos Eduardo el le dijo.
— No.
— Pero no sabes quién es esa mujer, si no la jamás la has visto, por qué la sueñas.
— La verdad que no lo sé, lo único que esto me tiene estresado con la excavaciones en busca de un templo perdído que papá, una vez descubrió.
En su cara se reflejaba la angustia. Se acercó a mi y empezó a repetir lo mismo una y otra vez.
— ¿Qué te decía?
— « no la dejara... que no la dejara. Ya verás. Alcánzala. Dale la mano.» Esto es lo que me decía Carlos.
— ¿Que la no la dejara a quién?
— No lo sé. Solamente decía: «Que no la dejara.»
— ¿Pasaba algo más en tu sueño?
— No. Pero recuerdo que llevaba una daga en su mano.
— ¿Qué significa? Le pregunto Magnolia.
— Tú eres la doctora. Me recordó el.
Magnolia pensó si yo soy el médico. Pero sabía que los símbolos pueden representar casi cualquier cosa, dependiendo de las experiencias de la persona que sueña, y Carlos Eduardo soñaba despierto, era el mejor se los arquilogos del mundo y sin embargo, este sueño no me parecía normal para el. La necesidad de respuesta contesté con sinceridad
— No estoy segura. Podría significar muchas cosas distintas. La daga puede simbolizar una arma blanca. Tendremos que analizar tu sueño.
Añadió magnolia postergando la interpretación del echo.
— Volví a soñar esto ayer, y ahora todo los días. dijo Carlos.
— ¿y es la misma mujer?
— La misma mujer, las mismas palabras y la misma daga. Me aclaro el. « Que no la dejara.. que no la dejara. Ya verás. Alcanzarla. Dale la mano.»
— Tal vez obtengamos una respuesta con más regresiones. le sugerí a Carlos
— ¿Estás preparado?
Carlos asintió y pusimos manos a la obra. Yo ya sabía que él era capaz de alcanzar un profundo estado
hipnótico, porque había examinado sus ojos previamente. Carlos era capaz de alcanzar un profundo estado de trance.
Me sorprendí un poco al comprobar que le costaba relajarse.
Algunos de mis pacientes que están acostumbrados a controlarlo todo, al principio se muestran reticentes a abandonarse.
— Vamos Carlos simplemente relájate. No importa lo que te venga a tu mente. No te preocupes si hoy no tienes ninguna experiencia. Es cuestión de práctica.
Mientras yo hablaba, Carlos se iba apaciguando hasta que empezó a entrar en un estado de trance cada vez más profundo. Su respiración se calmó y se le aflojaron los músculos. Parecía que se hundía cada vez más en
el sillón. Poco a poco, lo fui
llevando hacia atrás en el tiempo.
— Para empezar, recuerda la última vez que estuviste a con alguien realmente. Utiliza todos tus sentidos. Recuérdalo todo: quién estaba contigo, qué sentías.
— Relajarte más Carlos. insistí que lo hiciera.
Su respiración era cada vez más
profunda.
— No vas a perder el control. Le dijo magnolia.
— Si en algún momento te sientes inquieto mientras tienes un recuerdo o una experiencia, trata de flotar por encima de la escena y de distanciarte de ella, como si vieras una película. También puedes abandonar por completo el recuerdo y trasladarte a cualquier otro sitio.
Por favor Carlos no te desesperes,
Imaginate una playa, tu casa. Si te sientes muy intranquilo, incluso puedes abrir los ojos y despertarte, y habrás regresado aquí otra vez, si así lo deseas.
Finalmente se dejó llevar. Volvió a su infancia y en su rostro se dibujó una sonrisa de oreja a oreja.
— Veo a mis padres en una viaje al campo. Carlos le dijo, que su familia tenía una casa en el campo, no muy lejos de la ciudad a la que iban
durante las vacaciones y los fines de semana.
Carlos disfrutaba de sus recuerdos de la niñez.
— ¿Estás preparado para retroceder todavía más? Le pregunto Magnolia.
— Sí.
— Perfecto. Vamos a ver si puedes recordar algún acontecimiento de una vida pasada. Le dijo la doctora.
Magnolia empezo la cuenta atrás de cinco a uno, y Carlos se visualizó atravesando la inmensa puerta del pasado, para entrar en otro espacio, en otro tiempo, en una vida anterior.
Nada más llegar al número uno sentí su inquietud. De repente, se asustó. Empezó a sollozar.
Año 1898 un grupo de investigadores se interna en la exuberante selva del Amazona en busca de una nueva especie de planta medicinal. Lo que encontraron ellos fue un hermoso y majestuoso templo jamás visto por nadie en el mundo.
Nunca se imaginaron que unas ruinas como esa estaba ahí por muchos siglos. Marcos Robles y Jorge Torres dos científicos en busca de una especie de planta medicinal jamás imaginaron vivir una odisea búsqueda un templo perdido. Lo que no sabían era que la pagarían caro con su propias vidas.
— Como vamos a encontrar ese templo.
— Marcos no lo se, es algo nuevo para mi es extraño me siento así.
— Vamos a investigar mas y luego venos.
— Si vamos hacer eso.
— Vamos a investigar entonces.
Conversaban entre ellos.
Al pasar el tiempo pudieron encontrar el templo pero lo que encontró fue algo más sorprendente en la entrada un poco más allá de las primeras trampas del templo estaba un esqueleto.
En su mano derecha llevaba un frasquito muy pequeño como los que se usan para los venenos o los mejores perfumes de esa época.
El esqueleto tenía ropajes muy deteriorado y de la época de la colonia, Jorge pareció verlo vivo pero no fue así sino una ilusión el diminuto frasquito aun llevaba liquido adentro.
Tomándolo con mucho cuidado de no dañar el esqueleto pero lo que no sabían los científicos era que ese diminuto frasco le traería la desgracia a todos los que andaban con ellos en la expedición.
Con juntamente con su amigo empezaron a investigar más sobre el templo y se sorprendieron mucho con lo que encontrarían dentro de el. Jorge llevo un diario paso a paso de todos los hechos acontecidos del día a día del templo.
Los días pasaron y los hombres que los ayudaban se fueron retirando uno por uno, casi todos tenían miedo por la maldición. Ellos sabían que era peligroso estar hay más tiempo ya que habían profanado la tumba de la Diosa de la Selva.
Un día un indio les hablo de ese templo la historia que guardas sus paredes sus alrededores, y de la Diosa de la Selva una mujer que aun vive en las profundidades del templo en ruinas.
— La maldición caerá sobre todos ustedes caerá la irá por haber despertado a la Diosa.
— Esta loco indio eso es superchería mentiras locas.
— La maldición los alcanzara tarde o temprano todos morirán.
Pero no le hicieron caso a el indio siguieron las investigaciones pensaron que estaba loco y ellos no creían en supercherías al paso de los días se acercaban más y más a la cámara principal donde estaba aquella Diosa a la que tanto le temían todos en la selva.