Al día siguiente todo estaba listo para ir al aeropuerto de la guaira y viaje hasta ciudad bolivar. En el viaje iban varias personas y todo el equipo de producción de la agencia.
El camino para todos sería una odisea y mas para Silvia que tenía muchos recuerdos dormidos y sobre todo de una vida pasada.
El viaje sería un poco largo y nada normal, tendrian que cruzar media selva hasta llegar a la localidad donde harían la producción. La bitácora sería maiquetia_Ciudad Bolívar, en avioneta hasta puerto Ayacucho, en chalana hasta Atobago, por el río n***o en canoa, en jees hasta la aldea marora luego de hay caminando por toda la selva oscura hasta llegar a la tribu Nomaknatut.
Una trayectoria muy larga exitante y sofocante para algunos. Pero todo por lograr el objetivo de la agencia, Silvia en el viaje estaba muy nerviosa no soportaba las bromas de los chicos de producción odiaba ese lugar donde ya ese lugar.
— Silvia te sientes bien estas pálida.
— Sabes muy bien como me siento.
— Se más educada con tu amiga, se preocupa por ti Silvia. Le dijo Magnolia.
— No se preocupe doctora desde que la conozco ha veces se comporta así.
— Sabes porque estoy así nunca quise venir, y lo sabes bien.
— Ya Silvia tu miedo es encontraste con tu familia. Le dijo Perla y se fue al otro asiento del avión.
— Tienes que aceptar lo que viniste hacer para que te quedes tranquila enfrentarlo ya. Deja de molestarte con personas que he quieren.
— Basta magnolia no quiero saber nada. En eso el director de la agencia dice.
— Cuando lleguemos a ciudad bolívar tenemos que tomar el avión que nos llevará puerto Ayacucho no vamos a descansar aun y por favor relájense.
— Como si fuera fácil.
— Ya Silvia...
— ok, ok no hablaré más.
Al llegar a ciudad Bolívar toman otro avión para puerto ayacucho, hay descansarían un momento para luego seguir en chalanas, por todo el río Orinoco y luego por el río n***o en canoas.
Esto les llevaría dos día, y Silvia estaba agotada con el viaje y sus nervios la tenían estresada, y muy tensa. Ese día en la mañana del domingo comenzaría su travesía por todo el rió Orinoco, cuando iban a mitad del camino el silenció que había, lo rompió el sonido de un tambor que se escuchaba por toda la selva. Uno de los guía extrañado por el sonido del tambor lea dices a la tripulación.
— Son tambores de bienvenida, pero a quien y es un sonido muy especial alguien muy especial llegara pronto.
— Vaya que suenan. Dijo Perla.
— Si sonidos de bienvenida, alguien especial a llegado a casa.
— Si y quién se nosotros será.
— Ya dejen de hablar cállense.
— Me callaré para escuchar los tambores.
En eso un indio se asoma a las orillas del río y en una lengua de ellos grita el nombre de Selva, Silvia al escuchar ese nombre se estremece toda y un escalofrío le corre por toda su espina dorsal hasta la nunca.
Todo sus recuerdos viene a su mente como puñales afilados produciéndole un dolor intenso en su alma, pero para ella volver a regresar a aquella selva no seria fácil. Tenía que enfrentar una realidad con otra que había construido al irse de ese lugar. El director de la agencia al ver a Silvia tambalearse la toma de la mano.
— Que pasa muchacha, estas pálida no te vayas a desmayar aquí. Magnolia le contesta al director.
— Debe ser el movimiento de la barca que la tiene así, vamos Silvia sientate un rato. El chico que manejaba la barca les dice.
— No se preocupen ya casi llegamos, así la señorita descansara, un rato.
Al llegar a tierra segura todos se bajan de la barca, habían llegado a atobago allí descansarían un rato para continuar después. Mientras bajaban todo de la barca los de la agencia tomaban foto del lugar, la doctora y Silvia hablaban con algunas personas de la localidad un hombre muy mayor se acerca a ella y les dice.
— Buscan algo en especial mis bellas damas.
Cuando Silvia voltea y ve al hombre indio se desmaya, en eso el hombre la toma en brazo y comenta a la acompañante.
— Esta muy preocupada la joven se lo veo en su rostro. está pálida y muy enojada también.
— Traiga la por aquí, recuestela acá y gracias por su ayuda. El viejo le dice a la doctora.
— Dígale que no se preocupe más, que esta donde debe de estar, dígale que los espíritu están con ella y sus ancestros.
En eso el hombre salio de la choza donde la dejo acostada, mientras salía de ella se perdió de la aldea, mientras Magnolia sale de la choza un momento para que ella descansara. Sabia que Silvia colapsaría en cualquier momento por sus nervios.
Silvia en su descanso comienza a tener una de las más terribles pesadillas de su vida, se encontraba llorando en un claro de la selva sabia que se había perdido en ella. Cuando sus padres murieron dentro del templo ella no de recordaba quien la había sacado de hay. En eso ve el rostro de una persona se levanta sobresaltada. Y con un gritó de ahogó en la garganta, cuando Magnolia escucha su grito va corriendo a la choza y al ver a Silvia está sudada y estaba asustada. Y Magnolia la abraza.
— Ya, ya, ya todo ha pasado nada es real es el pasado Silvia que te está atormentando todo ha pasado nada te puede hacer daño.
— Lo recuerdo Magnolia ese hombre que vi hoy es el, fue quien me encontró fuera de templo y me llevo a casa.
— Estas segura, el me dijo que no te preocupadas que estas con los espíritus, están contigo tus ancestro.
— Sabia que venir para acá, sería algo malo para mi no quiero recordar el pasado.
— Ya Silvia no puedes hacer más nada solo dejar que pase y ya.
— Estoy cansada Magnolia de todo, de toda mi vida, se las pesadillas que nunca terminan. Que cada vez se hacen reales.
— Bueno cuando lleguemos a marora hay podemos inicial lo que te propuse una nueva técnica para que te sientas mas tranquila.
— Usted cree que funcione.
— Claro que funcionará.
— Bueno confite en usted.
En eso entra Perla a la choza y abraza a Silvia.
— Amiga estoy muy preocupada por ti que te está pasando.
— Nada que no se pueda arreglar, verdad Magnolia. y se echaron a reír.
— Si vieras las cosas bella que he visto, guao está super genial.
— Si, lo sé la selva es hermosa pero a la vez peligrosa.
— No tanto amiga.
— Solo tienes que salir a ver todo, ya dentro de unas horas seguiremos el viaje porque el director lo quiere así, necesita llegar a la zona, para tomarnos fotos para la nueva campaña.
— Claro que estaré mejor para el viaje verdad. Voltea la cara y ve a Magnolia.
— Claro todo estará bien de ahora en adelante Silvia, seguiremos el viaje.
"Guárdese todos los secretos y malintencionado que perturbe el
contenido de estas palabras, pues la maldición te caerá sobre él; y será maldito quien profane todo sueño de su amada, y maldito será el fruto de su cuerpo y de su tierra; la maldición le castigará con una severa fiebre, le infligirá locura y ceguera; y le perseguirá con la peste por siempre jamás."
— Si ya lo he leído varias veces y escuchado también. Dijo Silvia.
— Porque estás tan irritada, no puedes hacer nada solo dejar que todo esto pase.
— Pase vaya salga de aquí pregúntele a cualquier Indio de aquí para que le digan que es esa maldición.
— Entonces es verdad, si existe ese templo por eso tienes miedo.
— Pues si... Tiene razón no quiero saber nada de nada de aquí.
— Vamos Silvia, estoy aquí para ayudarte, no para estropear las cosa.
— Yo no quería venir, no quiero estar aquí en este lugar.
— Si pero tienes una trabajo, un contacto firmado y sellado con esa agencia para hacer está revista.
— Si, eso es verdad, pero no sabía nada hasta lo último.
— Vamos Silvia, verlo de otra manera vas a ver a tu familia.
— Lo único bueno de todo esto, eso sí me pone feliz.
— Bueno vamos que ese jefe tuyo tiene un mal genio. Se echaron a reír las dos.
Pobre Silvia está a punto de cambiar su vida, cuando conozca la verdad de todo aquello, a lo que no quiere enfrentarse en la vida. A un pasado que la marco toda su vida, como haría con todo aquello. Bueno ahora le quedaba eso seguir adelante, pero sorpresas le esperaba en todo aquella travesía. Pero sabía que algo bueno sacaba de allí, era que volvería a ver a su familia después de 20 años.