El domingo por la mañana, todos los miembros de la agencia ya se encontraban en puerto Ayacucho para tomar una chalanes. Esa día habían descansado unos momentos. Mientras que todos los del equipo de la agencia, montaban en la chalanas las cosas, después de terminal de arreglar todo. Se montaron todos para viajar por todo el Orinoco, Después cambiaron para montar todo en unas canoa más pequeñas y largas. Silvia seguía con su aspecto fantasmal, no quería volver a soñar despierta. Aún más se adentravan en la selva tenía un aspecto diferente, algo le estaba ocurriendo en su vida.
La trayectoria fue mas relajada y pacífica por todo el río, hasta llegar a las orillas tierra algunos estaba con mal aspecto, cuando pisaron algunos fueron a revolver el estómagos, y otros felices. Perla le dice a Silvia y magnolia.
— Ay por Dios, estoy como mareada oh.. agarrándose la cabeza, Magnolia le da una pastillas para el mareo.
— Toma esto es para ese mareo, y bebe agua amiga.
— Gracias Magnolia.
— Vas a tener que ayudar algunos.
— Vaya que si, déjame verlos.
— Gracias Magnolia.
— De nada espero que tú jefe deje descansar a esas pobres personas unas cuantas horas, para que mejoren.
— Vaya a verlos Magnolia ayudelos yo estoy bien.
Allí descansaron unas horas, como había dicho Magnolia. Luego se montó todo en los todoterrenos para ir por toda la selva hasta llegar a Marora esto les llevo casi media mañana. Cuando al fin llegaron para descansar y salir al día siguiente, solo le llevaría algunas horas en la mañana caminar para llegar a la aldea Nomaknatut.
En esa noche magnolia aprovecho de hacer una hipótesis a Silvia, ya que se había dado el momento. Silvia se relajo se tranquilizo, con la técnica de la doctora, ya estaba totalmente relajada y con la respiración pasiva. Entonces la doctora comenzó las preguntas.
— Cuentame que hace Silvia, dime donde te encuentras, sus estás haciendo.
— Camino sin rumbo por la selva buscó a mis padre, pero no los encuentro, hay muchos sonidos y animales y mucho monte.
— Que ves a tu alrededor que lugar es ese que observas, cuéntame más.
— Solo veo mucha monte, y más allá un templo en ruina, es como una gran pared y allí también hay unas flores hermosas, se siente agradable el perfume que destilan.
— Y que haces tu.
— Voy tras de ello, pero se adentran en el templo, es algo extraño tiene figuras, rostros de cosas raras pero busco de ver mas y solo consigo paredes con cosas hermosas. Con piedras hermosas con brillo, hasta miro al techo y brilla como las estrellas que están en el cielo.
— Que mas ves Silvia, que más sientes dime.
— Mas allá hay una puerta grande llena de cosas hermosas en la entrada hay letras cosas que se deben decir y no, más allá hay un sarcófago dentro hay una mujer.
En eso ella se levanta sobresaltada y abre los ojos y su intenso color verde se ve transformado como si fuera otra persona y habla en un lenguaje que Magnolia no entendía, y volvió a posarse sobre la cama y decía cosas extrañas.
— Soy Selva hija de un español y india, esclava de nacimiento. Estoy sufriendo mi vida es desgracia.
— Que ocurre Silvia que esta pasando hay, no comprendo dime qué está ocurriendo te en esa vida.
— Soy yo la mujer de féretro la Diosa que quiere volver a la vida, pero en otro cuerpo el mío, el me está buscando.
— No entiendo nada Silvia regresa al presente. Silvia se había quedado en un fragmento de su vida pasada de una vida tortuosa, y terrible.
— Regresa Silvia a tu vida presente, en el aquí en el ahora.
Silvia empezó a convulsionar y decía.
— No quiero morir, no quiero dejarlo solo por favor no me dejes sola. Prométeme que me amaras por la eternidad. Carlos amor no me dejes.
— Contare hasta cinco y regresarás a tu presente.
Pero antes que magnolia dijera algo, Silvia no soporto más lo que veía y despertó de la hipnosis rápido. Cuando alguien toca a la choza y Magnolia sale a ver.
Era el jefe de Silvia, un hombre llamado Marcos que necesitaba la ayuda de ella. Porque uno de sus fotógrafos había enfermado, Magnolia fue a ver a la persona en cuestión.
Mientras que Silvia no daba crédito a lo que había sentido, oído y visto. Magnolia antes de salir de la choza le inyectado un calmantes para que durmiera un poco. La doctora al entrar en la choza donde estaban los hombre y ve al chico acostado lo revisa y le da unos medicamentos.
— No se preocupe no es nada del otro mundo, no esta acostumbrado a estos trajines y igual algunos que ví narrados por hay.
— Y usted doctora esta acostumbrada la veo como médico de guerra, o me equivoco.
— Alguna vez en la vida se hace de todo señor.
En eso el le contesta amablemente
— Llame Marcos por favor, y gracias doctora por su ayuda.
— De nada y dele un descanso a todos ellos cuando lleguen a la aldea.
Esta de acuerdo Marcos...
— Claro y gracias de nuevo.
Entonces los dos se pusieron platicar un rato, todo estaba en silencio y un grito aterrador rompió todo a su alrededor y miraron a la choza donde estaba Silvia y salieron corriendo.
Al entrar vieron que ella estaba levantada y sus ojos llenos de lágrimas, para Marcos era la primera vez que veía a una mujer llorar así de esa manera desgarradora. Y de su mejor modelo menos que se sorprendió mucho y lo que hizo fue abrazarla con fuerza.
— Que tienes mi bella princesa.
— Oh Dios Marcos que pena contigo verme de esta manera.
— Nada de pena tienes que descansar Silvia, recuerdo el día que fuiste a la agencia te contrate así sin más, sin conocerte, sin entrevista, sin cita. Porque me inspiraba ternura y confianza, y mira en lo que te has convertido en una bella princesa, en una bella flor, mi niña hermosa.
— Marcos era la mas tranquila de todas siempre callada y ahora, mírame estoy horrible.
— Nada de eso y descansa.
Magnolia interrumpe y le dice a Silvia.
— Marcos tiene razón, tenemos que descansar mañana, debemos aprovechar todo el camino ya es mas largo y es por toda la selva y a descansar.
Marcos se fue a dormir. Todo estaba preparado, para reiniciar el viaje al día siguiente caminando por toda la selva, con dos quías que los llevarían a la aldea Nomaknatut, el trayecto seria tedioso y muy estresante.
Silvia esa tarde se sentía sofocada y salió a dar una vuelta por la pequeña aldea dónde estaban. Camino hasta la orilla del río y se sentó a ver el paisaje. Paso toda la tarde así, cuando iba a regresar a la choza una serpiente cruza su camino y la pica. Silvia lo que hizo fue gritar, habían unos indios secas y la vieron caer al suelo y uno de ellos mato a la serpiente.
— Ayyyyy... Me pico esa maldita culebras.
Cuando uno de los indio ve que era una cascabel la mata, Silvia la ver la cara del indio pones los ojos preocupantes y el indio llamado a uno de los guía que los acompañaba. Y le dice.
— Mordida de cascabel doctor medicamento en Nomaknatut, viaje noche largo.
El otro indio le agarra el pies, donde le pico la serpiente y le hace un pequeño corte y le succiona la herida, ayudándola a que el veneno no corra por el cuerpo. Silvia aguantaba para que la salvaran, en eso el guía llega a su lado y dice.
— Por Dios señorita.
Cuando llegan todos los del equipo a su lado, y estaban locos. El indio le dice de nuevo al guía.
— No poder hacer nada, ir a la aldea allá doctor con remedio.
Magnolia ve al guía y le dice.
— Aquí no hay ambulatorio verdad.
— Lo sentimos mucho pero no, j el más cercano es el de la aldea Nomaknatut.
— Pero si no salimos ahorita, morirá por el veneno, allí es donde tienen suero contra la serpiente, el antídoto está allá.
Marcos mira a Magnolia y le dice.
— Entonces prepárense ustedes, le diré a uno de mis fotógrafos que los ayude a llevarla, y uno de sus compañeros guía.
— Está bien señor, nos irémos pronto.
— Yo iré con ellos soy doctora y puedo ayudar.
— Está bien señora arregle pocas cosas y vamos que luego es tarde.
Uno de los indios que la ayuda le dice al guía.
— Yo ir con ella, ella nieta del chamán. Tacubay triste si nieta muere, espíritus ayudar a ella.
— Está Shilo vamos.
— Bueno esta bien, ustedes dos se van conmigo y tu grandote también nos ayudara a trasladarla en una camilla improvisada, vamos ya antes que se ha demasiado tarde, llegaremos muy de madrugada a la aldea.
Antes de que se fueran a la aldea el guía llamo por radio. Para que estuviere preparado el doctor Harry quien llevaba años allí con ellos. En el camino Silvia comenzaba a delirar por la fiebre que le causaba el veneno, y decías cosa alucinante por su delirio.
— Eres mi amor de mi vida te amare por la eternidad.
La vida de Silvia se vio envuelta en un hilo del pasado donde solo existía, un mundo diferente, cada paso quedaban, ella seguía delirando. Cuando llegaron a la aldea ya era media noche, la llevaron al ambulatorio donde estaba ya el médico. Mientras que Magnolia y el guia esperaban a fuera. Cuando salió el doctor Harry les dice.
— Le inyecte el antídoto, pero hay que ha avisarle al jefe de la tribu.
— Porqué tiene que hacer eso, avisar porque nosotros vinimos aquí por su ayuda, que el jefe de la tribu tiene que dar permiso para estar aquí. Cuando guía le dice.
— No señora, su familia esta aquí, ella es la nieta del jefe de la tribu, por eso el doctor debe avisar.
— Pero... pero... Pensé que sólo tenía un tío y un primo.
— Su familia es grande señora, y disculpe me tengo que retirar para llamar a mi amigo que se quedó, que llegamos que todo está bien.
El doctor le dice.
— Bueno como lo oye doctora, buscare a su abuelo.
Magnolia no sabía muchas cosas de la vida de Silvia solo pequeños detalles, cosas que ella nunca quiso contarle a ella. Pero ahora sabia porque su estrés, su angustia.
En ese momento el chamán se acerca a ellos y pregunta por el enfermo que había llegado, el doctor Harry le dice.
— El enfermo es su nieta Tacubay, viene con una mordida de cascabel.
— Por los espíritus de la selva, no puede ser.
Entonces entro en el ambulatorio y la saco en brazos a su nieta. Magnolia al verla se sorprende con el parecido de hombre al verlo a la cara con más luz.
— Me la llevó de aquí necesita ayuda de los espíritus
— Pero no puede hacer eso, la pico una cascabel necesita estar en observación.
— No puede hacer nada Magnolia, es su abuelo tiene todo el derecho sobre ella. No estamos en la capital aquí hay leyes.
— Leyes por favor la va a matar
Tacubay la llevo a que los médicos ancianos brujos de la aldea. Para que realizaran un ritual para que hablaran con sus espíritus.
Mientras que la arreglaban con ropajes de una princesa indígena, la pintaron y la transformaron en lo que ella era una descendiente de un linaje de años ancestrales. Era Yarubi la princesa indígena de Nomaknatut.