peter
Me la pase toda la mañana encerrado en mi habitación tocando el piano, nada en esta casa llena ese vacío que hay dentro de mi, e pasado muchos años intentando escapar de mi melancólica.
Llevo esperando a la persona indicada hace mucho e buscado y sin resultados, si por mi fuera no saliera de mi habitación pero mi hermano mayor me obliga a asistir a la universidad, dice que tengo que aprender a ser sociable, hacer amigos y salir de fiesta con ellos, si tan solo él supiera lo mucho que prefiero tocar el piano, es una de las pocas cosas buenas que tengo y una de ellas es mi hermanita Katie es muy alegre y llena mi vida cuando esta con migo me anima con mi ser lleno de oscuridad.
Mis padres son un matrimonio feliz, pero ellos ya no deciden por mi, al menos ellos me hacian la vida más facil pero mi hermano no.
Estar rodeado de arboles me encanta, suelo salir a caminar todos los dias por la noche, la brisa pegar contra mi rostro, el silencio, esto es la paz.
Estaba tan sumergido en mis propios pensamientos hasta que algo o mejor dicho alguien llamo mi atención, se trataba de una chica que al parecer no sabe hacia donde deve ir, me hacerco despacio hasia ella cuando un dulce aroma a lavanda y durasnos inundo mis fosas nasales alertando a pete mi lobo.
-Mate.. Mate.. Mia... Mia... Peter ve por ella, alcanzala-dijo pete aullando en mi cabeza de felicidad por aver encontrado a nuestra mate.
Al parecer es humana por que no siento ningun olor sobrenatural emanar de ella, su olor es de humanos ¿pero que es lo que hace ella acá habra venido a visitar a alguna amiga de la manada? decido caminar un poco más rápido, la observo de lejos caminar perdida en sus pensamientos que no noto la roca, esta le provoco tropesarce pero antes de que callera al suelo, yo ya estaba sujetandola de la cintura, pude ver su rostro es muy hermosa sus ojos tan penetrantes, esos ojos verdes como la esmeralda, cabello pelirrojo, su tez blanca, simplemente es perfecta como una Diosa mi Diosa.
La busque por tanto tiempo y hoy sin esperarlo aparece frente a mi mis ojos