Capítulo 11

917 Words
Alondra Noah se había quedado dormido mientras veíamos una película en el celular. Esta vez la había escogido él. Habíamos concluido con el karaoke porque ya me daba pena seguir cantando, así el dijera que lo hacía bien, sentía que me salían mil gallos en cada estrofa. Él se veía tan cómodo durmiendo plácidamente, claro, si a él le había tocado dormir adentro. No le había dicho para los dos estar bajo las sábanas, porque bueno ustedes saben, era incómodo y más si ambos estábamos en paños menores. Solo esperaba que el señor del motor viniera mañana lo más temprano posible. Ya qué Noah estaba durmiendo como un tronco, le arrebaté una sábana para cubrirme, se quejó, pero no despertó. Bueno la película que él había puesto estaba realmente aburrida, creo que me uniría a la hora de sueño. Solo faltaba apagar las luces. Que pereza. Comencé a hacer hora en mi celular, viendo las r************* , mientras me preparaba mentalmente para ponerme de pie y apagar las luces. ¿Qué le diría a Mire mañana? ¿Qué tuve relaciones? No quería ni imaginar la cara que pondría… Ya dejando de darle tantas vueltas al asunto como siempre, me puse de pie. Fui a por un vaso con agua, regresé a la habitación, apagué las luces y de vuelta a la cama. No entendía en que momento el frío había incrementado tanto. Me tapé completamente y nada, mis pies descalzos estaban congelados. Me acerqué a Noah para sentir su calor. ¿Cómo es que estaba tan caliente? Coloqué mis fríos pies sobre su pierna, él se intentó alejar, pero me pegué a él. —¿Alon? ¿Qué haces? —me dijo con su ronca voz. —Tengo frío. —Eso por terquita, ven —y sin más me abrazó, posando su brazo sobre mi cintura haciéndome sentir un hormigueo por todo el cuerpo. —Buenas noches Alon. —Buenas noches, Noah.     *****   Despertamos casi al mismo tiempo, ya no estábamos apachurrados por el frío como anoche. Todo lo contrario, el sol nos caía directamente a la cara. Noah se tapó la cabeza para evitar el sol que caía en sus ojos. —Buenos días dormilón —le dije sonriente. Amaba despertar con el clima así, me provocaba tanto un chapuzón. Samaquee a Noah para que se destapara. —Despierta Noah, ya es hora de levantarse. —Dame cinco minutos extra. —Que no, ya tenemos que regresar a casa. ¿El mecánico te escribió? —Nada de respuesta. Bueno si no eran por las buenas, serían por las malas. Le arranché las mantas a Noah dejándolo completamente descubierto y bueno pues ya sabía porque no quería moverse. Él no estaría del todo despierto, pero vaya que su amiguito sí. Y en ese boxer gris se marcaba mucho más. —Voy al baño —dijo avergonzado y se fue directo a hacer pipi. Sabía que a los hombres se les paraba en las mañanas, pero ¿tanto? Salí a la cubierta por mis cosas, al fin estaban secas. El capitán me saludó, había dormido en el cuarto de abajo. —Buenos días, señorita —me saludó muy educado —El mecánico me llamo, llega en media hora, así que pronto estaremos listos para regresar. —Gracias, le avisaré a Noah —le dije sonriente. Tomé mis cosas y me acerqué al baño para cambiarme. Justo Noah salía. —Ahora sí, hola Noah. —Le dije a él. —El capitán me dijo que el mecánico viene en camino… —Sí, acabo de leer su mensaje. Entonces, al fin te librarás de mí… —Eso es correcto —me adentré al baño y comencé a cambiarme. Salí ya vestida, Noah aún no se ponía nada encima, solo se había enrollado una toalla e iba conversando con el supongo yo el mecánico. También nos habían traído el desayuno, un poco de fruta picada y unos sándwiches, mi barriga sonó, al fin comida decente. —Buenos días —lo saludé yo y me dispuse a comer en lo que ellos seguían en lo suyo. —Pues claro que no eres vegana, mira no más como devoras ese pobre animal. —Me dijo Noah refiriéndose al sándwich de jamón y queso que estaba comiendo.  —Moría de hambre, fue por instinto de supervivencia. —Ya cambiaron la pieza que faltaba, enseguida partimos rumbo a casa, demoraremos un poco porque la marea nos fue empujando durante la noche. —Perfecto, ¿y tú no comes? —Quiero darme un chapuzón antes de retornar, ¿me acompañas? —Yo miro, sabes que debo cuidar mi herida… —Cierto, ¿Cómo está eso? ¿Te duele? —Noah volteo a ver mi trasero y pierna raspados. —Ya no tanto… ¿A ti la nariz? —Nada de nada, si quieres lo repetimos —y enseguida carcajeo. Pésima broma. —Una más y te ahogo Noah. —Hoy fue divertido, ¿por qué no le dices a tu amiga y vienes con ella más tarde? —Imposible, me mataría por habérselo ocultado… —Mmm, entonces podríamos fingir que nos encontramos y hacemos como si todo lo de hoy no hubiera pasado… Era buen plan pero no lo sé no quería, me gustaba estar sola con Noah, si Mire estuviera aquí no lo sé, lo sentiría incómodo… —Lo pensaré —le dije como respuesta. Salimos juntos a la cubierta y de pronto un helicóptero con paparazzis comenzó a fotografiarnos. Mierda, esto era el fin.
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