Capítulo 12

935 Words
Alondra —¡Escóndete! —me gritó Noah a lo que yo solo cubrí mi rostro y volví a entrar a la cubierta. ¡Ay no!, si estas fotos salían a la luz sería mi fin, Mirella no me lo perdonaría jamás. Menos mal ya no estaba en paños menores. Si no sabe Dios lo que se inventarían… Noah vino corriendo tras de mí y vi como la toalla se le caía, dejando a lucir su boxer gris. Esto se ponía cada vez peor, ya imaginaba las noticias, el escandalo que se armaría, el hate que me lanzaría, ay no. Noah dejó la toalla atrás y sin más regresó junto a mí. El helicóptero seguía sobrevolando. —Es mi fin. —Le dije. —¿Tu fin? Es el mío, mi manager me matará. —Se tiró en el asiento agarrándose la cabeza. —Mi mejor amiga de toda la vida me matará… —Es diferente Alon… —¿Estas diciendo que lo mío no es nada comparado con lo tuyo?, claro, olvidé que estaba comparándome con Noah Way —molesta regresé a la habitación cerrando la puerta muy molesta. ¿Cómo iba a decirme eso? —Alon, no era mi intención… —vino tras de mí. —Ya dejalo así Noah. —No, es solo que… tú lo haz dicho, es tu mejor amiga, ella te entenderá… Mi manager va a matarme, incluso pueden caerme demandas de marcas por incumplimiento de contrato, por usar este boxer que no me patrocina… ¡Son muchísimas cosas! —¿Quién te demandaría por usar un boxer? —Parece ridículo, pero es así… Siento si dije algo que no te gustó, ¿si? —Está bien… Pero ¿qué haremos ahora? —Te tapaste la cara… podría inventar que eres mi prima, no lo sé… —No sé si me la tapé por completo Noah, yo sentí los flashes en mí… —Hablaré con mi manager, veré si podemos comprar esa foto… —¿Comprar? —Sí, hay veces que pasan cosas así. Se paga por el silencio de la prensa. —Eso debe ser carísimo… —Pero necesario, como te digo si sale a la luz esa foto… habría problemas y muchos… —Odio a los paparazzis. —Bienvenida a mi mundo. —Y cómo saldremos de aquí sin que nos tomen más. —Vamos a navegar un poco, hasta que se queden sin combustible. —Bien. Dicho y hecho, comenzamos a dar vueltas hasta que por fin se largaron. Yo seguía con miedo, miedo a que esas fotos salgan a la luz y me quedara sin mejor amiga. Claro que Noah podría inventar algo para la prensa que no sabía nada, pero yo… Yo ¿cómo le mentía a mi mejor amiga? Entramos a casa, los familiares de Noah estaban felices de vernos nuevamente, molestaban a Noah conmigo insinuando que en la noche habían pasado cosas. Tontos ilusos. —Noah, pediré un taxi a mi hotel. Será mejor que ya no te arriesgues. —Si me cubro no pasa nada… —No te preocupes, ya tuvimos mucho de esto. —Me despedí de todos. —Te mantengo informada —me dijo Noah una vez ya estaba en la puerta. Me despedí con la mano sin decirle nada más. Realmente ya había sido suficiente. Llegué al hotel, Mire justó estaba en la puerta con los demás. Lo que faltaba, que todos me vieran llegar. Felizmente Noah no me había traído… Solo me sentí bien pues uno de los que me veía era Nicolás. Toma esa gusano, espero que a tu ego le duela esto. —¡Alon! —gritó Mire eufórica al verme —¡Siento que no te veo hace mucho! —me apachurró —¡Cuéntamelo todo y exagera! —vi de reojo a Noah haciendo cara larga. —¿A dónde se van? —pregunté pues me parecía extraño verlos a todos ahí. —Íbamos rumbo a la playa. —De hecho, ya vamos, si no, no agarraremos sitio —interrumpió Danna. —Pues vayan yendo, nosotras las alcanzamos. Tengo mucho de que hablar con esta jovencita —hizo hincapié mi amiga. Entramos a la habitación para que yo me cambiara y podamos charlar. —Ahora sí, ¡cuéntame! —Bueno realmente no hay mucho… —¿Cómo que no? Dormiste con el misteriosito… Ni si quiera me has dicho su nombre. ¿Cómo se llama? —Tú lo haz dicho Mire… dormimos, no pasó nada. —¡¿Qué?! ¿Por qué? —Creo que le gusto en serio —le mentí —O sea, hubo besos sí, pero después pusimos una película y nos dormimos… —Ay no amiga, creo que no le gustó como besabas eh… —solté una carcajada —Es que dime que hombre en su sano juicio teniendo todas las posibilidades, a la mujer en bandeja y ¡zas! La rechaza… —No me rechazo… —Bueno felizmente no estas triste, yo que tú estaría hecha un mar de lágrimas. —No seas tonta Mire, no fue así… Pero ya x, ¿vamos a la playa? —Amo tu actitud, si no funciona, next. Quisiera ser como tú… Y bueno, ¿dejarán de escribirse? —No lo sé, ¿podemos hablar de otra cosa? Ya no quiero hablar de él. —Bueno, bueno. ¡A la playa se ha dicho! Y si había dicho que estaba de muy buen humor por el clima, grave error, ahora me sentía tan angustiada por esa maldita foto, sentía que mi tiempo con mi mejor amiga estaba contado. Obviamente jamás me perdonaría. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD