Capítulo 8

2020 Words
Alondra Finalmente, Caro había terminado con ambos. Me había limpiado la herida, colocado una crema cicatrizante y me había envuelto con una especie de gasa seguida de una venda para que no se infecte. De igual manera debíamos llegar a la superficie para que podamos cambiarnos por algo más cómodo. —¿Qué comeremos en tierra? —le preguntaron a Noah. —Pedí un par de pizzas, ¿esta bien? ¿O aquí hay vegetarianos? —Corrección, veganos. No como pizza. —Noah me miró fijamente incrédulo. —¿En serio eres vegana? —Yep, ¿cuál es el problema? —Bien, ¿te pido una ensalada de frutas? ¿Una crema de verduras? —Los veganos no solo comen eso… Hay más opciones… —A ver dime tú otra opción. —Hay de todo… Hamburguesas veganas, pizzas veganas… —¿What? ¿Cuál es el sentido de pedir pizzas o hamburguesas sin carne o algo de origen animal? —Pues comer sano… —La proteína es muy necesaria… —No solo los animales tienen proteína… —Pero… —¡Ya chicos, basta! —Nos cayó Caro —Dejen su debate para después. —Bueno, pediré una pizza vegana para ti —Noah rodó los ojos mirándome. Amaba sacarlo de quicio. Nos dirigimos hacia el muelle de la casa, bajamos uno por uno. Varios ya estaban resaqueados, el movimiento del yate no los había ayudado en lo absoluto. —¿Dónde puedo ducharme? —le pregunté a Noah. Me llevó hasta donde supongo era su habitación. Una bastante grande, con dos camas dentro. —Una es mía y la otra de Caro… —dijo al ver mi cara de confusión. Algo característico de mí, mi cara es un mundo. Si pienso en algo, lo primero en delatarme es mi cara, es inevitable. —Nos tocó compartir en este viaje. —Bueno, no demoro… —dije señalando la ducha. —¿Cómo que no demoras? Nos bañaremos juntos… —de nuevo soltó una carcajada… —Es que Alon en serio eres la persona más crédula de este mundo —continuó riendo. —Apura, que también quiero bañarme. Y una vez más le saqué el dedo medio. Este chico no paraba de sacarme de mis casillas. Me pondría la ropa que llevaba puesta antes, misma ropa interior, short y playera. No me quedaba de otra… Me di una ducha veloz y salí del baño haciéndole la posta a Noah. —Ya llego la pizza, por si quieres ir comiendo… Yo no demoro. —Bien, te espero con los demás —le dije saliendo de la habitación. El sol ya estaba por ponerse, en verdad me hubiera encantado ver el sunset en medio del mar, pero bueno, ya sería para otra ocasión. Comí junto a los demás, todos parecían devastados por el alcohol. Yo solo agradecía no haber tomado más que el champan que, a decir verdad, estaba realmente delicioso. Noah demoraba en el baño para variar, ni yo el día de mi fiesta de promoción había demorado tanto. —¿Siempre demora tanto? —le pregunté a Carolina. —Desde que tengo uso de razón. Iré a apurarlo porque yo también quiero bañarme. —¡Uff, esas pizzas se ven deliciosas! —dijo de quién hablábamos haciendo su aparición. —Hablando del rey de Roma. —Ya sé que soy buen tema de conversación chicas, pero saben que no es bueno hablar a espaldas de nadie… —Solo le contaba a Alon lo demoron que eres siempre… —No soy demoron… Me gusta relajarme en las duchas. —Como sea, voy a bañarme antes de perderme el sunset. —Mierda, el sunset. —Noah volteo a ver la posición del sol. —Bueno chicos, no les molesta si me llevo esta caja ¿no? —dijo Noah tomando una de las cajas de pizza. —Con tal de que sea una —le respondió uno de sus primos. —¿La triple carne o la americana? —me preguntó Noah. —Soy vegana… ¿lo olvidas? —Cierto. —Tomó la caja de mi pizza y me jaló. —¿A dónde vamos? —Te dije que veríamos en sunset en altamar y Noah Way, siempre cumple sus promesas. Sonreí. De verdad moría por ver el atardecer en el yate. —¿Alguien más quiere ir al yate? —les preguntó a sus primos a lo que todos negaron, se veía que si subían un segundo más vomitarían. —¿Tú Caro? —le pregunto a su hermana. —No chicos, yo me quedo. Diviértanse. —Bien, ya venimos —se despidió Noah junto a mí. —Creí que ya no iríamos —le dije subiendo junto a él. —¿Por qué no? Te dije que tu primera vez tenía que ser especial —Silencio incómodo —Hablo de tu primera vez en un yate tonta —rio él. —Qué se yo si habrás tenido esa clase de primera vez o no —y por enésima vez en el día me ruboricé. —No te creo para nada que no. —Me dijo al ver mis cachetes aún rojos. —¿Por qué mi vida s****l es un tema de conversación? —Bien, bien, cambiemos de tema, tampoco es que quiera saber… —¿Y siempre vienen en familia a hacer viajes como este? —Es el primero realmente, pero el primero de muchos… Caro tuvo una ruptura amorosa, quise sacarla a distraerse y bueno mis primos se unieron, con el tiempo uno aprende que no hay nada como la familia. A fin y a cabo, ellos me quieres por lo que siempre he sido, somos unidos, su amistad es sincera… —Sí, se ven muy buena gente. —Lo son, también les agradas tú. —¿Ah sí? —Sí, uno se da cuenta cuando alguien es especial… —Nuevamente mis cachetes —Lo digo porque tu amistad también es sincera, no te quieres colgar de mi fama, no quieres tener beneficios por ser mi amiga… —Bueno estamos en un yate, creo que eso es un gran beneficio —reí. —Y no tienes pelos en la lengua, otra de las cosas que aprecio de ti… —Bueno tú no te quedas atrás, también eres un buen chico Noah… —¿Ah sí? ¿Y por qué?... Yo te dije tus cualidades, es tu turno… —Bueno, eres atento, siento que te preocupas por mí como si fuera no sé, tu hermana… Eso de esperar a que entre al hotel ayer… —Eso lo tendría que hacer cualquier chico… —Pues no es así… —Bueno, prosigue… —Bien, la fama no se te ha subido a la cabeza… eres buen hermano, buen amigo, un poco molestoso a veces… —Ey, ey, eran cualidades —se quejó él haciéndome reír. —¿Qué más? —dijo acercándose a mí. —Un poco arrogante también y egocéntrico… —Proseguí yo… —Oye, estas lastimándome. —Puso su mano en su corazón dramáticamente y se alejó haciéndose el resentido. —Ni creas que funcionara la táctica del resentido conmigo. —No es una táctica, tus palabras me lastimaron. —Claro que es una táctica… —¿Ah sí? ¿Y que quiero obtener con esta táctica? —No lo sé, dime tú… —Una disculpa no estaría mal —reí, es que era un niño. —Pásame una pizza y déjate de niñerías ¿sí?  —Probemos que tal tu pizza vegana… eso es lo único malo en ti, que no te gusta la carne… —Prueba la pizza y verás que no hay nada que envidiarle a la carne. —Claro que si hay que envidiarle a la carne, precisamente la carne es lo que hay que envidiar. Pero bueno, habrá que probar —dijo antes de darle un gran mordisco a la pizza. —¿Y bien? —le pregunté yo. —Bueno, seré sincero… —siguió mordiendo la pizza —Creí que sería peor, pero definitivamente me quedo con mi pizza triple carne. —La pizza triple carne no estaba tan rica —le dije mientras comía de esta. —¿Cómo que no? Ni si quiera la has probado. —Claro que sí, mientras tú demorabas en el baño… —No entiendo, pero si eres vegana… —No lo soy —reí —Solo quería que le des una oportunidad a la comida vegana… Y ya viste que no está nada mal… —¿Me dijiste que eras vegana solo para eso? —Asentí. —Juro que, si no tuvieras esa herida, te lanzaría al mar. —Pero estuvo rica ¿si o qué? —Eres un caso, ¿lo sabes? —Eso por hacer trampa en nuestra competencia… —Igual eres mal perdedora, querrás ir a tu hotel de todas maneras por tu amiga. —Mierda, Mire. —Tomé mi celular en busca de sus mensajes. No le había dado señales de vida en todo el día. Tenía como quince llamadas perdidas de mi amiga. Ay no. ´´Mire? Todo bien? Sorry por no contestar, perdí la noción del tiempo´´ ´´¡Hasta que por fin apareces! Me tenías preocupada, creí que algo malo había pasado´´ ´´Lo siento! No, todo bien. Estoy con el chico del que te comenté, el de la gasolinera, estamos en la playa aún´´ ´´En qué playa? Podemos ir a darles el alcance… Claro si es que no están ocupados…´´ ¿En qué playa? Definitivamente no le podía decir y menos que estaba en un yate… ´´Mmm… estoy algo ocupada…´´ ´´*carita sorprendida* Me cuentas todo a penas llegues, sigue divirtiéndote! Love you xoxo´´ Uff. —¿Todo bien? —Sí, solo que sigo huyendo de Mire. Es agotado esto de las mentiras. —Lo dice la chica que acaba de engañarme sobre su vida vegana. —Eso fue una mentirita pequeña, pero esto de estar mintiéndole a mi mejor amiga todo el día, no sé. —En algún momento tendrás que decirle, al menos que quieras que esta amistad sea un completo secreto, no me opongo si eso quieres ¿eh? —Ya veré… —Pero ¿qué le has dicho? ¿Dónde se supone que estás? —Con el chico que conocí en la gasolinera —sonreí recordando ese día. —Astuta resultaste, así que ahora ese es mi nickname. El chico de la gasolinera… —No es mal nombre… —Es pésimo nombre —rio Noah. —¿Cuál otro sugerías? —No sé, te podías inventar que nos conocimos ayer… o que éramos amigos de la infancia… no sé, la de las mentiras eres tú. —Que no digo mentiras —rodé los ojos —Mire me conoce de toda la vida, sabe que no hay amigo de la infancia, conocer a alguien en la discoteca no sé… el chico de la gasolinera me gusta más. —¿Qué te gusto qué? —lo empujé levemente. Cómo le encantaba molestarme. —¿Te encanta molestarme no? —Es que tus caras son únicas. Dan risa. —¿Ahora soy un payaso? —me crucé de brazos. —No dije eso… —intenté hacer cara de molesta pero la gracia no me duró. No podía simplemente. —Pésima actriz eh. Voy por el champagne y las copas, enseguida vengo. Noah se fue por los implementos. El sunset ya iba a ponerse en su punto, la brisa marina chocaba mi rostro, el sol se reflejaba perfectamente en el azulino mar. Era mejor de lo que había imaginado. —¡Wow! Si que se ve hermoso —Noah se puso a mi costado contemplando el paisaje junto a mí. Sirvió nuevamente el champan en las copas ofreciéndome una. —Te toca brindar a ti. —Mmm… por más atardeceres así —dije aún con la mirada en el horizonte. —Me gusta. Por más atardeceres así y con buena compañía —chocó su copa con la mía y bebió. 
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