Narra Alessandro. La tumbo sobre la cama y me pongo encima de ella. La incorporo ligeramente y le saco la camiseta por la cabeza. Su brasiel queda visible a mí, escondiendo sus senos. Esos que comencé a adorar desde el primer día que los vi. Paso el dedo por el borde una y otra vez, recreándome en el contacto. Meto la mano entre el colchón y la espalda y de un movimiento se lo desabrocho y se lo quito. Las luces multicolores que iluminan la noche y que se cuelan en la habitación a través de la ventana, me permiten ver que las mejillas de Alicia se han teñido de rojo cuando sus senos han quedado expuestos completamente a mis ojos. La miro unos instantes. No sé por qué, pero hoy quiero follarla de una manera suave y delicada. O quizás lo que quiero es hacerle el amor. Es la primera ve

