El precio de quererte —5. La única parte tuya que era mía... Thomas Esa misma tarde me dirigí al bar donde Liv trabaja, espere a que llegara, pasaron los minutos y ella no aparecía, movía mis dedos golpeado la mesa, me estaba poniendo nervioso, me estaba preocupando. ¿Y si no venia? ¿Y si se fue? No, no, eso no podía ser. Me puse de pie y me dirigí a uno de sus compañeros, dijeron que si tenia turno, pero no sabían por que no llegaba. No había llamado para informar que no llegaría, tuve un mal presentimiento. Saque mi móvil y comencé a caminar hacia la salida, mi pies pesaban a cada paso que daba, quería correr y saber si se había ido y quería ir despacio porque tenia miedo de no encontrarla. Su móvil sonó, pero no me respondió. Subí a mi auto y conduje hasta su departamento

