Tristán
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Llegue a casa cansado, un día más sin saber de ella, los malditos investigadores son tan incompetentes, ella debe estar en Australia, pero ¿Y si salió en verdad en algún vuelo privado? Será muy difícil saber su paradero si es así. ¿Qué hacia ella en un país donde no conoce a nadie? Aunque ella estuvo aquí en Londres y tampoco conocía a nadie, me dirigí al despacho de mi padre, necesitaba algo para beber, me serví un poco de Whisky observé el liquido color ámbar en el vaso como si fuera lo más interesante del mundo, hace días que me siento perdido, no… no es hace días… es hace meses… desde que ella desapareció, desde que no la veo a través de las persianas… Rose se marchó llevándose con ella a mi hijo… Eso es algo que no me deja dormir me siento perdido, totalmente perdido.
Lleve el vaso a mis labios y le di un sorbo dejando que el líquido me ofrezca calidez al bajar por mi garganta.
—Tristán —escuché la voz de mi madre, abrió la puerta y me sonrío —¿Por qué no fuiste a saludarme? La cena esta lista, te vi venir hacia aquí y… —su expresión cambio al ver mi rostro —hijo… últimamente te he notado muy distraído, más cansado… tus ojos están tristes… —se acercó y acarició mi rostro, no soy un hombre de sentimientos débiles, pero es mi madre y me conoce tal y como soy.
—Perdón mamá tengo muchas cosas en la cabeza, creo que estoy necesitando unas vacaciones —ella río incrédula y luego frunció el ceño.
—¿Mi hijo adicto al trabajo necesita unas vacaciones? Eso es algo difícil de creer… Tristán no es el trabajo lo que te tiene así, te conozco demasiado, nunca te has quejado del trabajo, aunque tuvieras mucho, si te vi cansado por eso, pero jamás en este estado —solté un hondo suspiro.
—Tienes razón madre, pero eso ahora es algo difícil de explicar —dije, hablaría con ellos cuando ya haya encontrado a Rose… ¿Dónde estará? Es seguro que mi hijo o hija debe haber nacido ya. Nadie me sacara de la cabeza que ese bebé es mío.
—Como tu quieras. Por cierto tu hermano ha venido junto a Brenda y Valeria, la chica esta muy emocionada por verte…
—Madre no tengo ánimos para estupideces —comenté.
—¡Tristán! No hables así, la chica solo viene por verte a ti, es bonita y… —negué. ¿Por qué se empeñan en querer verme con alguna mujer? Valeria es la prima de Brenda, como ella ya amarro a mi hermano cree que su prima hará lo mismo conmigo, ella no me llama la atención en lo más mínimo, ella no se parece en nada a Rose, ni si quiera me voy a detener en observarla.
—Lo siento madre creo que solo ire a mi cama y…
—¿Sigues comiendo ese helado de nuez? Te vas a enfermar si lo solo comes eso —sonrío y niego.
—No madre, ya se me fue el gusto por la nuez, esta vez solo iré a dormir —deje un beso en su frente y salí del despacho directo a mi habitación, pude escuchar las voces provenientes de la sala. Una llamada entro a mi móvil y respondí de inmediato.
—Tristán… he conseguido mucha información, efectivamente Rose tenía alguien en Sídney, es su tía, pero usa el apellido de su esposo desde hace años así que nadie los conocía por Durand. Ella es Cecilia Durand tiene dos hijo, y es dueña de muchos hostales en Australia. La mayoría en ciudades cercanas a Sídney —hablo mi amigo, el anterior investigador no nos dio más noticias así que Ryan se encargo de buscar a alguien de confianza.
—¿Crees que siga en Sídney? —pregunté con una rayo de esperanza.
—Posiblemente si, el investigador se encargará de vigilar la casa de los Durand durante una semana completa y ver si puede saber algo sobre Rose, estamos cerca Tristán —sus palabras me alegraron la noche, espero que en verdad estén cerca no soporto más esto, necesito verlos.
—¿Sobre lo demás que sabes? —pregunté más serio.
—Ese tipo ha sido acusado de fraude en muchas ocasiones y en todas ha salido librado, no se encuentran pruebas, pero estoy seguro de que debe de haber algún cabo suelto, seguiré investigando, tanto el como su abogado son una pirañas, esa empresa volverá a los Durand te lo aseguro …
—Gracias por toda tu ayuda, en verdad te lo agradezco.
—No se como me convenciste de esto, pero el caso se puso interesante, solo espero que no te equivoques.
—Te demostraré que no estoy equivocado, y cuando lo haga no te dejaré ser tío de mi hijo o hija…
—Eres un imbécil, solo quiero que no te lleves alguna decepción —menciona.
—No me la llevare, sea como sean las cosas, la quiero a ella…
—Me das asco…
—Quiero ver cuando te enamore si dices lo mismo…
—Aun no ha nacido la mujer que dome a este potro —solté una carcajada.
—Eso será lo peor, cuando la encuentres te traerá como crío, te veré haciendo una mil estupideces…
—No me jodas Tristán, eso no lo veras nunca…
—Nunca digas nunca.
—Vete a dormir, creo que es lo que necesitas, te estaré informado cualquier avance.
—Gracias Ryan —corte la llamada y me tiré sobre la cama, me siento muy agotado, cierro mis ojos y solo puedo ver su hermoso rostro sonreír, así como lo hacía cuando encontraba algún detalle en su escritorio y creía que era de mi hermano cunado no era así…
Rose
Dos semanas después de saber que alguien me buscaba viaje a Boston, mi primo me ayudó a salir del país en un vuelo privado, se lo agradecí demasiado, tomé la decisión de viajar cuando logró encontrar al hombre que me buscaba, no se como le hizo pero logro que le dijera algunas cosas, solo dijo que el señor Fletcher le había pagado por encontrarme a mi y a mi bebé, el miedo me invadió y lo que hice fue huir. No se cuanto tiempo más pueda estar en esto, pero haré lo que sea para proteger a mi hija.
Ella nació un mes después de que llegue a Boston, ni siquiera he podido llamar a papá, pero el sabe que estoy bien. Prometí llamarle solo si algo ocurre, mi tía está al pendiente de mi, llama dos veces por semana.
Veo a mi pequeña dormir a veces pienso que sería mejor que yo baje a Londres y lleve a mi hija, no puedo ir de un lado a otro con ella, huyendo… Será lo mejor, luchare con uñas y dientes si Thomas me la quiere quitar o si la bruja de Brenda se le acerca, soy capaz de proteger a mi pequeña Evie de todos y todo.
Al verla sonrió y me siento triste por ella, yo crecí sin mi madre y si la oculto puede que ella crezca sin mi y yo la estoy condenando a crecer sin su padre. No quiero eso, el vacío que mi madre dejó en mi fue muy grande, con los años lo he superado pero sigue doliendo.
Mi pequeña Evie se parece a los Fletcher, ese cabello oscuro y esos ojos son los de Tristán, sonrió porque al menos no se parece del todo a su padre. Recuerdo que me sentí tan sola el día del parto, necesite a alguien a mi lado, fui feliz cuando por fin cargue a mi bebé, pero llore, llore porque no tuve a nadie sujetando mi mano, llore porque veía a los demás padres con sus bebés y esposas en aquel hospital, llore porque nadie cumplió mis antojos más que mi tía, nadie sostuvo mi cabello en aquellas mañanas que pasaba en el retrete. Me enamore de mi hija a pesar de todo lo que pase en el embarazo. Mi cuerpo cambió y mi corazón también, yo cambie…
—¿Estas segura de viajar a Francia? —preguntó mi tía mientras yo arreglaba las maletas.
—Si, quiero visitar a una amiga, luego veré que sucede conmigo. Ver a Evie me hace pensar muchas cosas, estoy pensando en llevarla con su padre, quizá sea lo mejor, solo para que la conozca.
—Ese desgraciado no se merece eso, piénsalo bien, y si atreve a hacerte algo solo bastará una llamada para que nosotros lleguemos a incendiar su casa, es hermosura merece estar con su mami, estas haciendo un gran trabajo Ros —se quedó en silencio —quizás puedas conseguirle un padre de verdad que te ame y la ame.
—Que cosas dices tía, eso no pasará —aseguré.
—Eso dices tu, el cuerpo pide y el corazón también, pero con ese desgraciado no regreses ni siquiera por Evie ¿entendido?.
—Eso esta más que entendido tía, yo no volveré con el no vale la pena, lo único bueno de eso es mi hija, nada mas.
—Y el acostó de esa noche, que no se te olvide.
—¡Tía! Creo que a veces estás a su favor…
—Dijiste que era un buen instrumento —replico, mis mejillas ardieron, si dije eso, no se porque recuerdo esa parte, al pensar en eso me recuerda las veces que tuve que recurrir a auto complacerme, eso es algo que jamás seré capaz de confesar.
—Me dijiste que olvidara eso y lo hice —me acosté al lado de mi hija, quien movía sus manos observando hacia el techo blanco del departamento en el que nos encontrábamos, acaricié su mejillas regordeta y ella sonrió lo que automáticamente dibujó una sonrisa en mi rostro.
Evie tenía tres meses. Un año desde que dejé Londres, todo ha pasado muy rápido.
—Llámame en cuanto estés en Francia —me pidió ella.
—Lo hare, dale saludos a Ruby de mi parte, cuídense, yo estaré bien —corte la llamada. Evie hizo un sonido, me dio tanta ternura —Iremos a visitar a una amiga, no creo que nos encuentren, pero luego veremos que hacemos, no me odies si decido no llevarte con papá, solo quiero lo mejor para ti —ella me miraba como si fuera lo más hermoso del mundo, para mi bebé yo lo era todo, sus ojos brillaban y los míos igual.
Regreso a Francia, donde crecí, donde dejé a mis amigas, aunque una ya no vive en Francia. No se que me espera, estaba cerrada al amor, pero quizás, solo quizás alguien me haría cambiar de opinión…
Tristán
—Bienvenido ¿En que podemos ayudarlo? —dijo la mujer muy amable sin levantar su mirada.
—Necesito saber de Rose ¿Puede ayudarme con eso? —la mujer levantó su mirada sorprendida...