Carta 3
20 de Enero de 2019.
Santiago Centro, Chile.
Hola.
Espero estés bien. Ayer iba a escribirte, pero no lo hice porque saliendo del trabajo me reuní con Loreto en un bar para que me contará con detalle que tal le había ido con la pareja.
Llegué muy tarde a mi departamento, súper cansado como para sentarme a escribir una carta.
Loreto me dijo que la tarea sería pan comido, que Sarah estaba ciegamente enamorada y quizá ese sería el mejor detalle, ya que la caída de lo estaba por hacer sería mucho mejor.
Y que a Jeremías se le notaba que también estaba muy enamorado, pero del prestigio y los millones de Sarah, así que también sería tarea fácil hacer que se revolcara con ella en la cama.
Te cuento que ese es el plan, una vez Loreto logré que Jeremías se acueste con ella y le confiese que solo está con Sarah por interés, hacer llegar todo eso a Sarah, incluso fotos de Jeremías y Loreto teniendo sexo, para que Sarah lo deje.
La idea es hacer que todo ocurra en público, que Sarah lo insulte delante de todos.
¿Para qué? Porque, misteriosamente, luego Loreto amanecerá sin vida. Envenado en su casa.
Eres inteligente, supongo, pero aún así, te explicaré; ¿Quién será la principal sospechosa de la muerte de Jeremías? No es necesario que te lo pinte con manzanas, supongo.
—Carlos, la sra. Bruzual te espera en su oficina—me dijo su asistente interrumpiendo mi jornada en mi oficina.
Esto ocurrió ayer, cabe destacar.
—Permiso, señorita Bruzual—entré a su oficina—¿Me mandó a llamar?
—Si, por favor, entra.
Me quedé de pie.
—Te mandé a llamar para agradecerte por haberme recomendado a Loreto—me miraba fijamente—Agradezco mucho el gesto, y que te hayas tomado la preocupación de solventar mi problema.
—No fue nada.
—Loreto parece ser una mujer de mundo, con experiencia, y estoy segura que hará un buen trabajo—continuó hablando—En fin, Carlos, te mandé a llamar porque en tu próxima quincena te llegará un bono especial, como cortesía.
—Gracias por el gesto.
—Tranquilo—dijo, sacando una especie de tarjeta de una carpeta—Y ten, eres el primero en recibir la invitación oficial a mi boda.
—Wow—fingí asombro—Muchas gracias
—Loreto se encargará de enviarlas a los invitados, pero te la quería entregar personalmente.
—Gracias señorita Bruzual.
—Bien Carlos, puedes volver al trabajo.
Me retiré. Disculpa si no describo bien una escena, pero te insisto, me cuesta un poco esto de la escritura.
También quería contarte que antes de sentarme a escribir esta carta, recibí una llamada de Loreto que ya ella y Jeremías había tenido su primer “acercamiento”, pero no me dio detalles, apenas me los cuente, te los diré.
Dejaré la carta hasta aquí, es casi medianoche y necesito darme un pase para relajarme un poco, y beber un poco de alcohol quizá, aunque no mucho, ya que mañana me toca trabajar nuevamente.
Espero hayas leído la carta completa, y de verdad, gracias por ser mi cómplice en todo esto.
Quien te escribe, Carlos.
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Carta 4
21 de Enero de 2019.
Santiago Centro, Chile.
Hola.
Hoy la Región Metropolitana estaba hecho un caos, más que de costumbre, así que en medio del tráfico, llamé a la oficina para avisar que no iría hoy.
Me desvié y fui a llevarle flores a las tumbas de mis padres, que están en el Cementerio de Ñuñoa, a unos minutos de aquí de Santiago.
Y ese dato, también es mentira, no te diré en cual cementerio están enterrados, porque puedes encontrarme y no quiero que eso suceda.
Visitar a mis padres siempre me permite recordar todo lo que pasó y porqué estoy haciendo lo que estoy haciendo.
El porqué he matado a gente inocente.
Creo que no te lo había dicho, pero en diciembre del año pasado maté por primera vez, a una anciana.
Era una mujer solitaria caminando por el parque a casi media noche, necesitaba drenar una rabia que ya ni recuerdo porque era; tomé un bolsa, y asfixié a la señora.
Te juro que yo pensaba que era una callejera, pero al ver las noticias de día siguiente, me di cuenta que ella tenía familia, aunque no me sentí culpable por ello.
La vida es así, de gente mala que va haciéndole daño a gente buena, y que no se sienten culpables por las cosas que hacen.
A veces me cuestiono si Sarah se sentirá culpable por haber matado a mi mamá, o por el suicidio de mi papá, o por haber dejado huérfano a un niño de diez años. Estoy convencido de que no es así, sino, no hubiese continuado su vida como si nada.
Acabo de llegar a casa después de visitar la tumba de mis padres, y solo eso quería contarte, gracias por leerme de verdad.
Gracias por ser mi cómplice.
Quien te escribe, Carlos
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Carta 5
22 de enero de 2019.
Santiago Centro, Chile.
Hola.
Me he preguntado durante las últimas horas cómo te sentirás al leer mis cartas, y espero de verdad que te sientas bien, porque lo menos que me gustaría es hacerte mal, pero si eso sucede o sucedió, te pido mis más sinceras disculpas, pero también me doy la potestad de pedirte que no me dejes de leer jamás, o no hasta que mi venganza contra Sarah Bruzual esté consumida. Imagíname como un hombre solitario que le cuenta sus cosas a un completo desconocido o desconocida, ya que no tiene a nadie; ímaginalo, porque en efecto es lo que sucede.
Pero no me tengas lástima. Jamás he tolerado que me tengan lástima. Cómo el día del entierro de mis padres, todo el mundo me miraba con cara de tristeza y lástima más que cualquier otra cosa; y me alejé del entierro hasta que todos se fueran, solo para que no me mirarán más.
Esta vez, me gustaría conversar más de mí, eres mi cómplice por lo cual me debes empezar a conocer mejor que nadie.
Creo que no te he contado que nací y viví en Viña Del Mar hasta los 10 años; luego me mudé a Temuco, con mi tía, que falleció cuando yo tenía 17 años.
A esa edad si que quedé completamente solo en el mundo.
¿Has escuchado que el único motor de la vida es el amor? Pues mi motor es el odio contra Sarah Bruzual. Ese odio me trajo hasta Santiago, donde estudié y preparé mi venganza, que con la contratación de la organizadora de bodas ya está en marcha, ¿La recuerdas, no?
Desde que comencé a trabajar con Sarah, cada día la odio más y más. No entiendo como una persona con un pasado tan sucio que le arrebató la vida a dos personas, y dejó huérfano a un niño de diez años, puede andar viviendo feliz como si nada. ¿Te has puesto a pensar cuánta gente de mierda anda feliz por la vida mientras hacen miserable la vida de los demás? ¡No es justo!
Por eso, a veces me consuelo pensando, que mi plan, más allá de una venganza, es un acto de justicia.
Justicia que mis padres no tuvieron hace 15 años.
Recuerdo que lo que dijeron fue que un ladrón entró a la casa, y mató a mi madre, y mi padre al verla tirada muerta en el suelo, se ahorcó.
Todo eso es mentira. Yo vi a esa mujer en mi casa antes de que todo ocurriera. Recuerdo cómo ella le gritaba a mi mamá que mi padre era el hombre de su vida y que él jamás sería feliz como una mujer a la que no ama y que solo seguía con ella por su hijo.
También recuerdo que mi papá me ordenó subir a mi habitación.
Y luego, hubo silencio durante muchos minutos, era muy tarde, no recuerdo bien, pero eran casi las 11 de la noche.
Después del silencio, escuché unas sirenas llegar, y entrar a mi casa. Y luego, entrando a mi habitación por la fuerza y llevándome.
Cuando el policía me cargó en modo de protección, en medio de todo el sonido alterado que había por las sirenas, bajando las escaleras, vi a mi mamá muerta en el medio de la sala. Y vi a mi papá colgado.
Créeme, esa imagen jamás se borrará de mi cabeza.
Y al salir, vi a varios de los vecinos, unos llorando y otros murmurando. ¿Me pregunto si ellos también habrán escuchado los gritos de Sarah Bruzual a mi madre?
Pero nadie nunca dijo nada. Y creo que Sarah fue inteligente. Se llevó algunas cosas de valor de la casa, de esa forma la policía llegó a la conclusión del robo.
Aunque muchas personas muy malditas y miserables decían que mi padre fue mi padre quien mató a mi madre y luego se suicidó por su culpa.
Todo pasó muy rápido. Pero jamás voy a olvidar cuando Sarah le gritaba a mi madre que la mataría por haberle quitado al hombre de su vida, y cuando discutía y cuando mi papá intentaba separarlas.
Esos gritos, esas imágenes, ese miedo que sentía cuando llegó la polícia, esas lágrimas que derramé, eso es lo que me hace odiar a Sarah. ¿Me entiendes verdad?
Ningún niño en este maldito miserable mundo de mierda merece vivir lo que yo viví. Y disculpa las malas palabras, de verdad. Pero seas hombre o mujer, eres un adulto, o eso espero.
Creo que no hay mucho más de mí que contar, que lo que hice en las primeras cartas. Pero en resumen, estoy soltero, y debes en cuando voy a donde una prostituta a satisfacerme, tú sabes, las necesidades básicas; vivo solo, eso creo que ya te lo había contado. Y jamás me he enamorado y no pretendo hacerlo mientras Sarah Bruzual y yo sigamos respirando el mismo aire; luego de que complete mi venganza, veré que hago con mi vida.
En fin, espero te hayas hecho una idea sobre mí, o al menos, imagines el caos que tengo en mi mente desde los diez años.
Y bueno, aproveché esta carta para contarte un poco sobre mí, ya que el día en la oficina estuvo sin ningún movimiento que merezca la pena resaltar. Sarah estuvo todo el día fuera, estuvo con Loreto, mi primera secuaz, en una reunión donde siguen afinando detalles para su boda con Jeremías. ¡Faltan solo cuatro semanas para el matrimonio! Osea, faltan exactamente cuatro semanas para dar la primera estocada en lo que será la destrucción de la mujer que me arruinó la existencia.
Por cierto, cuando estaba escribiendo el primer párrafo de esta carta, recibí un mensaje en Telegram de Loreto. Me indica que todo está saliendo según lo planificado, y que ya se ganó la confianza de los futuros esposos. (Lee “los futuros esposos” con tono sarcástico por favor jajaja, si puedes imitar mi gruesa voz, estaría genial).
Y me dice que mañana pondremos en marcha el primer punto crucial para la estocada inicial. Así que mañana será un día muy divertido para mí.
Y espero que para ti sea igual, de verdad. Muchas gracias por ser mi cómplice.
Quien te escribe, Carlos