27.

1005 Words

27. Dentro de la limusina, sin que hiciera que nos dijéramos algo, nos tomamos de la mano. Quería calentar su mano fría, pero en cambio, esta se devoró el calor de la mía. Pero eso, en ese momento no era importante, solo que estuviéramos juntos, y que Robert permaneciera con vida. Llegamos a una hacienda apartada de todo, quedaba al otro extremo de Buenos Aires. Era otro de los refugios con el que contaba. Ahí lo aguardaban otro número de hombres dispuestos a dar la vida para proteger la suya. Pero estos no usaban el clásico uniforme distinguido de guardaespaldas, o matones, y yo ya no podía confiar en ninguno de ellos, luego de lo que intentó hacerme Gómez, cada uno representaba para mí, una especie de enemigo. Para mi sorpresa, estos hombres parecían de la boca hacia fuera, que estim

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD