❥ 24

1401 Words
Julio 24, Sábado. Amara Owens. Detengo el auto frente a un pequeño pero bonito edificio. Lo escaneo solo un poco pese a ya haberlo hecho las dos anteriores ocasiones.  Dirijo mi mirada a Bianca quien tampoco tarde en voltear a mirarme. Es momento de romper el silencio de este corto trayecto. —Gracias por traerme —Murmuró, apretando su mochila contra su pecho.  —No hay de que —Sonrío de labios cerrados — ¿Quieres que pase mañana por ti o...? —Regreso por mi cuenta —Sonríe de vuelta.  —Esta bien —Suspiro —. Cuídate, pórtate bien, si se aburren y deciden salir por la noche házmelo saber y... —Amara —Interrumpe —, ya no soy una niña, tranquilízate un poco —Suelta una pequeña risita —, y solo es Hilary con quien pasare mi fin de semana, nada fuera de lo normal. Así que olvida eso último, tú mejor que nadie sabe nuestras rutinas. —Tienes razón —Concuerdo —, ustedes prefieren estar acostadas viendo sus series asiáticas. Ella asiente desviando su mirada y ajustando su agarre en su bolso. —Si, nosotras hacemos eso —Musita. Frunzo levemente mi entrecejo al ver su cambio de humor. Sin embargo, lo dejo pasar y me concentro en que estaré teniendo otro fin de semana sin mi pequeña hermana. En fin, no es como si fuese a llorar, yo igual también he hecho planes. —Bien, entonces te veo mañana —Dice. Asiento, aunque la idea de verla estar mucho tiempo fuera del apartamento comience a desagradarme. Pronto está saliendo del auto y poco después la estoy viendo alejándose. Yendo una vez más al apartamento de su amiga. No entiendo como esas chicas se soportan por mucho tiempo, Kiara y yo apenas y si podemos estar conviviendo por un día y ni siquiera completo. Hay límites y nosotras lo sabemos, pero al parecer ellas al ser primerizas no lo sabe aun. Una vez la veo entrar al edificio, enciendo el auto y lo pongo en marcha. No había necesidad de esperar hasta que ella entrase pero quiero hacer esto como mamá lo hubiese hecho y porque quiero que Bianca se de cuenta me preocupo por ella. Hay ocasiones en los que al parecer tiene ciertos pensamientos en los que cree y a nadie nos preocupa ella, cuando lo hacemos, nos preocupamos y siempre intentamos hacerla hablar, que diga lo que le molesta y preocupa, sin embargo, ella es siempre quien nos aparta.  Ese es el gran problema que tenemos, si ella no nos permite, nosotros tampoco podemos hacer mucho. Me integro a un carril después de tener que hacer un retorno. Son las tres de la tarde por lo que no hay tanto tráfico y al no vivir tan lejos Hilary del edificio donde nosotros nos quedamos, tampoco tardó en llegar. Son tres cuadras, para ser exactos. Son algo largas, aun así no te harían cansar. No obstante, como he dicho, no quería dejar a Bianca venir sola, ya ha sido suficiente que lo haya pasado las anteriores ocasiones. Esta vez entraré un poco a ser la hermana protectora. Al llegar a nuestro edificio y estacionar el auto justo en el mismo lugar donde antes lo tenia, noto que el aparcado frente al mío ahora se encuentra siendo ocupado por un auto color gris oscuro, uno que comienzo a conocer a la perfección. Sonriente bajo del auto, encontrándome con Patch apoyado sobre el suyo con la mirada puesta en mi, sonriente. —Llegaste —Musito. —Justo a tiempo —Me tiende una mano. Aceptando su mano, me acerco a él acortando la distancia entre nuestros cuerpos. Envolviendo mi mano libre en su cintura y Patch la suya posándola en mi mejilla terminamos acercando nuestros rostros. Envolviendo nuestros labios en otro beso mas.  Solo él puede hacerme sentir mil emociones, solo él es con quien he conectado en nuestro primer encuentro y solo él ha sido el único que me ha hecho desear apresurar lo nuestro a lo grande. Drew es el hombre a quien me gustaría presentarle a toda mi familia... .... — ¿Estas seguro que no habrá problemas? —Le miro con el entrecejo levemente fruncido. —Seguro —Me sonrie, intentando tranquilizarme. No muy segura de ello, me mantengo mirándolo. Siempre dice aquello y aunque intento no puedo. ¿Cómo preocuparme si se trata de su trabajo?  —Pues no estoy de acuerdo —Hago saber —. Lo estas descuidando demasiado y no me parece que intentes tranquilizarme, en todo cado solo haces que me preocupe aun mas, sobre todo si dices esa famosa palabra tuya de "No hay problema".  »¿Qué no hay problema? Por supuesto que debe de haber uno, estas faltando a tu trabajo y sin alguna buena justificación, porque estar conmigo no es una... —Cariño —Interrumpe. Su pulgar acariciando mi mejilla —, enserio que no la hay, ya he hablado y solucionado mi falta de esta noche, mi padre lo ha entendido y yo le he pedido a un amigo que fuese a dar aun así una vuelta por el club. No hay nada de que preocuparnos. Aquella información me hace tranquilizar un tanto, sin embargo, lo que ha dicho me hace preguntar lo siguiente: — ¿Tu padre? —Lo miro desconcertada —No lo comprendo, que tiene que ver tu trabajo con tu padre. ¿Y a que te refieres con haberle pedido a un amigo dar una vuelta? —Preciosa ¿es enserio que aun no te has dado cuenta? —Pregunta un tanto divertido. — ¿Darme cuenta de que cosa? —Alzo una ceja, sin comprender a donde quiere llegar. Suelta una risita sin detener su caricia en mi mejilla y su otra mano sobre mi rodilla. Haciendo una sincronización perfecta. —Mi padre es el dueño y yo soy quien ahora se hace cargo de ese club —Revela sin tanto rodeo, tomándome por sorpresa aquella confesión. Mis ojos se abre un poco mas de lo normal, mi boca se entreabre y siento mi corazón detenerse por un momento. Es entonces que comienzo a recordar todas aquellas pequeñas cosas que vi, escuche y siempre pase por alto. Sobre todo, esa primera vez en que nos conocimos, en que intento negarse a preparar mi bebida, en que termino dándome otra, en escucharlo decir no estar del todo familiarizado. En Glenda, la chica de la barra que lo llamo señor y no por su nombre como él llego hacer. Es ahí que comienzo a juntar todas las pequeñas piezas del rompecabezas que tuve sobre la mesa y nunca uní por pereza. —No puede ser —Cubro mi boca con mis manos — ¿Hablas enserio? —Lo miro con el entrecejo levemente fruncido. — ¿Crees que si mintiera me encontraría aqui? —Alza sus cejas sin abandonar ese toque divertido.  Lo miro un tanto sorprendida, desconcertada y avergonzada, por no haber sido capaz de notarlo del todo.  —No estoy contigo por dinero, ni siquiera lo sabia, lo juro —Me apresuro a decir. Drew alza sus cejas. —Quiero dejarlo en claro, no quiero que después pienses que soy una de esas mujeres que finge para estarte sacando dinero o estarme metiendo en tu hogar solo para presumirlo con sus amigo... Me cubre la boca. —Lo se. No tienes que hacérmelo saber, lo note desde un inicio. Aunque no te mentiré que me hiciste dudar por un momento al ser tu quien dejase su numero telefónico sin siquiera yo nunca haberlo sacado a lucir —Ríe —. Pero también sé que fue la mejor decisión haberte aun así llamado por la madrugada, haberte despertado y haber sido quien terminara esa frase tuya para tener nuestra primera cita en mi apartamento. Siento mi corazón palpitar y pronto acelerarse. —Y yo no me arrepiento de haberte dejado mi numero, ni siquiera de haber aceptado esa bebida —Respondo sonriendo una vez descubre mi boca. Sonriente muerde su labio inferior. —No sabes cuanto te adoro —Murmura inclinando su rostro. —Yo te adoro aun mas —Musito. Soltando una risita y yo sonriendo, unimos una vez mas nuestros labios en un lento pero largo beso.  Amo esta sinceridad entre nosotros, espero y nunca la perdamos. Y yo amo a mis protagonistas :*
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD