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1218 Words
Julio 26, Lunes. Amara O. La mano de Drew acaricia mi cintura por encima de mi blusa, sin importar que mi hermana y mejor amiga se encuentren presentes. Sonrientes, Bianca y Kiara me dan ese tipo de miradas en los que silenciosamente me echan burla y preguntan sobre qué hay de nuevo entre nosotros. Negando sonriente, paso mi brazo por encima de los hombros de mi novio para luego hacerlo apoyar su cabeza sobre mi hombro. — ¿Qué les parece la idea? —Preguntó regresando al tema principal. —Por mi esta perfecto —Hace saber Bianca en tanto se encoge de hombros. — ¿Hunter puede acompañarnos? —Las cejas de Kiara se alzan. —Por supuesto —Responde animado Patch a mi costado —, vamos en plan amigos, claro, a excepción nuestra, pero como he dicho, no hago esto con intenciones que alguna se empareja con alguno de mis amigos, lo hago porque en algún momento tendrán que convivir con ellos y que mejor conocerse ahora que después. —En ello tiene razón —Concuerda Bianca —, para que perder tiempo si al final terminaremos conociéndolos. Además, así podremos saber si alguno nos desagrada. —Bianca... —Musito. Escucho a Drew reír poco después por el comentario de mi hermana. —Yo solo decía —Vuelve a encogerse de hombros —, pero volviendo al tema, ¿hay algún problema si deseo llevar acompañante? — ¿Invitaras a Hilary? —Pregunta interesada Kiara quien toma su malteada de fresa la cual prepare para las tres hace media hora y ninguna ha podido aún terminar. —Tal vez —La imita. — ¿Tiene ya planes? —Intervengo al ser extraño que vayan a pasar un fin de semana sin comunicarse. —Dijo que sus padres vendrían de visita, no me menciono cuando así que tengo que preguntarle. —Ya veo —Apoyo mi cabeza sobre la de Drew —, pues espero y pueda acompañarnos, después de todo ella también comienza a pasar mucho tiempo con nosotros. Siento a Drew asentir y afianzar su agarre en mi cintura. Así que volteo a mirarlo en cuanto da un apretón a mi cintura, creyente en que dirá algo. Sin embargo, me equivoco y solo lo veo regalarme una de sus típicas sonrisas. Le devuelvo la sonrisa antes que vuelva a dirigir su mirada a nuestras acompañantes que se mantienen enfrascadas con el tema en el que Hilary se encuentra involucrada. —Entonces hemos quedado este sábado ¿Les parece? —Les interrumpe Patch llamando su atención.  —Claro, se lo haré saber a Hunter una vez regrese al apartamento  —Sonriente le responde Kiara.  —Hablaré con Hilary en el transcurso al trabajo —Asiente mi hermana —, aun así sigue contando conmigo. —Igual conmigo —Mi amiga sostiene su mentón con la palma de su mano al apoyar su codo sobre la isla —, en fin, si nuestros acompañantes no pueden, no significa que nosotras no podamos. Bianca termina asintiendo en tanto se levanta de su asiento, tomando consigo su malteada con una mano y su laptop con la otra. —Yo me retiro, pronto comenzará la siguiente clase y necesito dedicarle toda mi atención al maestro, ya que lo que dirá pueda y venga en el próximo examen. Todos asentimos en su dirección, pronto ella se está retirando con una pequeña despedida. —Yo también debería de retirarme, le he dicho a Hunter que solo vendría hacer nuestra rutina —Se pone de pie —, además le he prometido pasar el día completo con él. — ¿Hoy no trabaja? —Enarco una ceja. —Si, pero a ninguno de los dos nos toca asistir a las oficinas —Sonríe abiertamente —. Lo siento chicos, los tendré que dejar, espero y no me extrañen. Lanza un beso en nuestra dirección antes de salir apresurada de la cocina, igual, con su malteada en mano. — ¡Trae ese vaso de regreso mañana! —Alzo mi voz. — ¡Regrésame mi sartén y tal vez lo piense! —Responde devuelta. Ruedo mis ojos divertida. Por supuesto que el sartén del que ella habla no es suyo, es mío, simplemente que lo había mantenido por un año en su apartamento, pero eso terminó justo el día en que Bianca y yo la visitamos a su apartamento en los primeros días de su llegada. —Creo que estamos solos —Musita haciendo resaltar entre el silencio su profunda voz. —No estamos solos —Lo miró divertida —, Bianca aún se encuentra en el apartamento. —En su habitación —Sonríe, echando su cabeza hacia atrás una vez me corrige. —Eso no cambia nada —Giro en mi entorno, Apoyando mi espalda baja en la isla.  —Por supuesto que sí —Toma mi mano una vez libera mi cintura —, el que tengamos la cocina para nosotros. — ¿Es esa una propuesta indecente? —Le miró con una ceja alzada, sin borrar mi mirada divertida. — ¿De mi? —Toca su pecho, fingiendo inocencia —Sabes que yo no haría tal cosa, te respeto... Golpeo su hombro, haciéndolo reír.  Su propuesta no me molesta, somos adultos y pareja después de todo. En algún momento teníamos que sacarlo a lucir, y hacerlo en estos momentos no hará tanto cambio que en algunos días, semanas o meses.  —Pronto —Musitó. Él frunció su entrecejo.  — ¿Que? —Se que no lo esperaba, también pude notar su tono burlón, pero a veces hay que ser serios en ciertos temas —Cariño, no es necesario, yo solo... Cubrió su boca con mis labios, robándole un pequeño beso. —Lo se, sé que no me estás presionando, pero quería que lo supieras —Habló sobre su boca —. Sin presiones, como tu dices, yo igual esperare hasta que te sientas listo. Da un apretón a mi mano para luego entrelazar nuestros dedos. — ¿Alguna vez te he dicho todo lo que me haces sentir? —Habla entre un murmullo. —Nunca —Niego, siendo sincera, ya que aunque nos alagamos tanto como podemos, nunca hemos hablado del todo sobre nuestros sentimientos, lo que nos hacemos sentir el uno al otro. —Pues me haces sentir mil cosas, tantas que a veces me siento tan mareado de lo mucho que te quiero. Mi corazón se acelera a mas no poder.  ¿Cuanto es lo que podemos hacernos sentir en tan poco tiempo? No lo sabemos, nadie lo sabe, porque el amor crece sin darnos cuenta, justo como en estos momentos.  —Si yo te hago marear, no sabes cuanto tu me haces soñar despierta. En sus ojos un brillo se hace presente. Amo esa mirada, amo su toque, amo que estemos juntos, amo que me haga sentir más de lo que debería, amo todo de él. En conclusión, lo amo a él.  —Al parecer esto es mutuo —Sus ojos se achican y siento sus labios estirarse, haciéndome saber que está sonriendo. Sonrió en respuesta sobre sus labios porque me encanta hacerlo y aún más si él ya se encuentra haciéndolo. Cuánto adoro estar a solas con él. Ahora si ya viene lo que he querido escribir....
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