Mayo 20, Jueves.
Amara Owens.
—No, el sábado Kevin y mi hermana quieren llevarme con ellos a esa reunión de compañeros, ya te lo había dicho.
— ¿Entonces cuando? ¿Cuando sera que les diremos?
Se escucha Hunter suspirar.
—Parece que hay problemas en el paraíso —Canturrea por lo bajo Bianca a mi costado, apoyando su cabeza sobre mi hombro.
—Cállate —Le reprendo.
Lo que menos quiero en estos momentos es que Kiara la escuche y se haga otra discusión entre ellas o peor aún, que nuevamente mi amiga comience a hacerse esas locas ideas de su relación pudiendo terminar igual de pronto como comenzó.
— ¿Podemos hacerlo hoy? No tengo tanto trabajo, por la tarde seguro y me encontraré desocupado.
—No, no puedo hoy, me toca ir a la oficina —Suspira Kiara cansada — ¿Por que mejor no se los hacemos saber cada uno? Todo seria mas facil si yo hablo con Kevin y tú...
—No, quiero hacerlo yo. Yo tengo que hablar con Kevin, ser quien le diga sobre nosotros, si lo haces tu seguro y él vendrá a buscarme después para decirme lo tan poco hombre que fui para dejarte a ti darle la noticia y después me golpeara por haber tocado a su hermanita.
Kiara resopla y Hunter suelta una risita, alejando ese aire tenso que comenzaba a crearse dentro del apartamento de mi amiga.
— ¿Y crees que si se lo dices no querrá golpearte aun así?
—Al menos tendrá en su conciencia que no he sido poco hombre.
—Pero te golpeara.
—Valdrá la pena.
Esta vez no escuchamos a Kiara intentar replicar, en esta ocasión solo la escuchamos murmurar por lo bajo y besuquearse a nuestras espaldas con Hunter quien se disculpa por el pequeño espectáculo que nos han dejado escuchar.
Nosotras negamos y los dejamos seguir con su pequeña despedida, ya que desde hace treinta minutos que él anda diciendo estarse yendo para conectarse a su computador y ponerse a trabajar.
Luego de otros pocos minutos de estarse murmurando lo cuanto se quieren y poniéndose de acuerdo en Hunter yendo a buscar a Kiara al término de su jornada, él decide venir a donde nosotras nos encontramos y despedirse con sus típicos eufóricos abrazos. Claro y diciéndonos que nos estaremos viendo pronto.
Ni siquiera tiene que hacernos saber, es obvio que pronto estaremos viéndonos de nuevo. Al salir con Kiara es común que prácticamente tambien nos veamos seguido, ya que mi amiga es de esas personas que procura tener a todos sus personas favoritas en un mismo lugar.
Una vez Hunter se retira, nosotras nos quedamos a solas y Kiara toma asiento sobre la pequeña mesa de mármol frente a nosotras, Bianca decide ser la primera en hablar.
— ¿Problemas en el paraíso? —Dice con una sonrisa burlona.
—Mejor callate y concéntrate en tus clases, mocosa, sino quieres que "accidentalmente" se me vaya el internet.
— ¿Eso es una amenaza? —Frunce el entrecejo Bianca.
—Tómalo como tu quieras querida ¿Me acompañas a la cocina?
Asiento mientras río. Mi hermana no vuelve a responder pero si mira a mi amiga un tanto divertida y fingiendo estar molesta. Con ellas todo es así.
...
— ¿Segura que no quieres te lleve? —Preguntó por segunda ocasión —No tengo problema en hacerlo y si es por el auto, no tienes que preocuparte, los del seguro me aseguraron que se encuentra en perfectas condiciones.
—No es por el auto ¿porque razon tendria miedo a tu auto? —Pregunta divertida —Si bien estuvo involucrado en un choque no fue por tu culpa, sino, por el tipo que iba distraído. Además, debemos agradecer que a ti no te sucedió nada y solo haya sido el auto quien sufrió las consecuencias.
Asiento concordando con ella en tanto miro de reojo el auto. Para ser sincera, luego de aquel choque a finales de febrero en los que aún me encontraba de novia con Artie, creí que no volvería a manejar, pero mirenme, me encuentro perfecta y por el momento ya he manejado el auto de Kiara sin ningún problema.
No tuve traumas, si un gran susto en su momento, pero fue debido a que todo sucedió sin previo aviso. Yo iba tranquilamente, quien apareció chocando parte de los asientos traseros y la cajuela fue el otro conductor. Gracias a dios y él tampoco sufrio ningun daño fisico. Los dos salimos ilesos de ello.
—Rechazo tu oferta porque quiero caminar y conocer los alrededores, además, ya has dicho que no se encuentra tan retirado el local de aquí. Así que no te preocupes, yo puedo ir sola, tu ve y haz las vueltas que tengas hacer —Sonríe.
—Bien, pero si a medio camino te retractas yo no...
—Bianca
Una voz varonil a mis espaldas interrumpe, una voz que pone tensa a mi hermana, esa voz que me hace fruncir el entrecejo y mirar por encima de mi hombro.
—Oh —Sonríe el chico —, Amanda, la hermana de Bianca.
Doy una rápida mirada a Bianca quien ahora se encuentra mirando hacia abajo con el entrecejo fruncido.
—Mmm... ¿tu eres? —Pregunto mirándolo con una ceja alzada.
—Kaney, el chico con quien Bianca trabaja —Extiende su mano.
Un foco se enciende dentro de mi cabeza recordando del todo el rostro del chico y ese noche.
—Lo siento, no te reconocí.
Y no miento, siempre suelo olvidar del todo como es que luce el rostro de alguien a quien solo he visto una vez en mi vida.
Correspondo su saludo con una sonrisa de boca cerrada.
—No te preocupes, ha sido un largo tiempo desde la primera y última vez que nos vimos —Asiento, en tanto él mira a mi costado aun sonriente —, pero cambiando de tema, qué casualidad encontrarme con ustedes por estos rumbos.
—Si, que casualidad —Murmura Bianca pasando a mirarlo —. No sabía que vivías por aquí cerca.
—Ah no, yo no vivo cerca de aquí pero tampoco tan lejos —ríe nervioso —, yo solo he venido a visitar a un amigo que vive a dos edificios atrás.
—Ah ya —Desvía su mirada desinteresada.
Él vuelve a reír nervioso sin dejar de mirarla e intentando acercarse a ella lentamente.
— ¿Y ustedes vienen de haber visitado a alguien? Las vi salir hace poco del edificio, no las reconocí de inmediato pero al ver el rostro de Bianca un poco más cerca lo pude hacer.
Me mira. Yo entreabro mi boca, sin embargo, antes de pronunciar palabra vuelvo a mirar de reojo a mi hermana quien parece no estar del todo contenta por el repentino encuentro.
—Eh... si, nosotras hemos venido a visitar a dos amigos.
—Entiendo —Asiente sin siquiera mirarme por estar enfocado en el rostro de Bianca —, ¿Y en estos momentos te dirigias al trabajo o ibas a otro lado más?
—Al trabajo —Musita para luego suspirar — ¿Eso es todo? ¿Solo venias a saludar? Por que si es así...
—En realidad, también voy de camino a la sucursal —da otro paso más — ¿Quieres que vayamos juntos?
Bianca voltea a mirarlo, nada feliz con aquella noticia.
Miro entre los dos y carraspeó incómoda por el aire tenso que comienza haber entre nosotros, siendo mi hermana quien lo esté provocando.
—Lo siento, pero intentaba de llevar a Bianca en auto, no quiero que vaya caminando ya sabes por la inseguridad —Comentó a lo que el chico asiente mirándome.
—Entiendo. Bien, entonces será mejor que me adelante, nos vemos en el trabajo Bianca.
Ella no responde, ella solo suspira mostrandose desesperada, molesta. Triste.
—No quiero —Lo mira —, no quiero ir al trabajo contigo, tampoco quiero hacerlo contigo, no quiero que sientas que soy una carga Amara, podre ser la menor pero también me sé valer por mi sola. Confia un poco más en mí y tú deje de insistir. Me agobian, chicos, enserio que me agobian.
Da media vuelta y comienza alejarse de nosotros, dejándonos con las palabras en las bocas y sorprendidos por su confesión.
¿La agobio? ¿Tan tóxica me estaba volviendo con ella? ¿Así es como la hago sentir cada día por tantas preguntas? ¿Por intentar a limitar en no hacer nada?
—Mierda.
Escucho pronuncia el chico.
—Espera —Lo detengo cuando veo sus intenciones de seguir —, dale esto, parece tener frío.
Le extiendo la bufanda que llevaba en mano desde antes de salir del edificio. Él me mira y luego a la prenda, luego asiente tomándola gentilmente.
—Cuidala —Musitó al verlo retroceder.
Nuestros ojos vuelven a encontrarse y algo en mi se remueve al ver culpabilidad, al notar un claro arrepentimiento.
—Tranquila, eso intento hacer.
Sin dejarme decir una palabra más termina retirándose y trotando hacia Bianca quien ya se ha alejado lo suficiente de nosotros.
Y lo supe, algo entre ellos sucedió. Ahora me duele saber que no pude ser de ayuda, que no pude animarla y darle su espacio, me duele saber que solo sirvo para agobiarla y hacerla sentir que no puede hacerlo, no sin mi.
...
Bianca O.
Cubro mi boca con la bufanda pese a llevar ya un cubrebocas, poco después estoy maldiciendo a mi misma mentalmente.
¿Como fui capaz de decirle eso a Amara? Soy una tonta, tal vez si he estado sintiéndome agobiada por sus insistencias en quererse meter en mi vida personal, pero no tiene culpa, solo esta preocupada, después de todo eso es lo que haría una buena hermana mayor, preocuparse e intentar hacer sentir a la menor.
Quien sí tiene una gran parte de culpa es Kanye, no deja de insistir y soy estúpida porque debí de haber bloqueado su numero desde el primer instante que comenzó insistir, no dejarlo pasar.
—Bianca.
Miro a mi costado encontrándome con el susodicho. Aunque la otra gran culpa es mía, por quererme guardar todo para mi, por querer seguir excluyendo a las personas que se preocupan por mi. Todo este agobio es provocado por mi misma, por no tener el valor de hablar de todo.
— ¿Si?
— ¿Tienes frío? ¿Quieres que le suba un poco más al termostato?
—No, estoy bien, gracias —Acomodó la bufanda sobre mi cuello y me acomodo en la silla detrás del mostrador.
Hoy sorpresivamente no hemos tenido ningún cliente, el dia ha sido lo suficiente silencioso y tranquilo, lo que he odiado por tener el suficiente tiempo para hacerme pensar sobre algunos temas, sobretodo ese en el que Kanye se encuentra involucrado.
—Sabes, no tienes que ser tímida, al menos no conmigo. Si tienes frio o calor puedes hacermelo saber, yo iré y arreglare el aire a tu temperatura —Deja su mano sobre la mía.
La miro y luego a él. Me remueve todo dentro de mi que aun siga insistiendo en querer comenzar nuevamente conmigo, pero me repugna que pese a sus insistencias sea un maldito descarado que sigue teniendo sus encuentros en el fondo de la biblioteca con Jannet.
¿Asi de estupida cree que soy para volver a caer por él?
—Créame no soy timida, estoy intentando ser lo suficiente directa —Retiró mi mano —. Y le pediré que no vuelva tocarme sin mi consentimiento porque eso puede considerarse acoso.
Suspira.
— ¿Acoso? ¿Enserio? —Frunce ligeramente su ceño —Mira, estuvo mal lo que te hice, me arrepiento, te he pedido disculpas en más una ocasión y tienes todos tus derechos de evitarme pero al menos, aquí en el trabajo, como empleada y jefe, intentemos ser amistosos, intentemos separar nuestros sentimientos y culpas, aquí dentro seamos cercanos.
Callada lo miro a detalle. A decir verdad, si quiero y no.
—Tal vez te estoy pidiendo mucho pero tu misma lo dijiste esa noche, incluso me lo diste a entender en este poco tiempo, afuera seré un desconocido o el imbécil que sigue intentando que le des otra oportunidad, pero aqui, aqui somos compañeros de trabajo, aquí no intentó involucrar nuestra vida privada. Aquí sólo intento que seamos dos amigos.
— ¿Y que le hace pensar que yo no intento lo mismo?
Sonríe de costado e invadiendo mi espacio personal. Haciendo todo lo contrario de lo que ha dicho, acaricia mis mejillas con sus pulgares y luego hace una fachada de acomodar la bufanda.
—Porque te has vuelto distante, me hablas de usted y parece ser que cada dia te resulta incomoda mi presencia.
Esta vez soy quien sonríe.
—Bajate de esa nube que no eres especial, si crees que me he vuelto distante es porque estoy siendo como realmente suelo ser incluso con mis padres. Así que no te emociones campeón, esta vez estás conociendo a mi verdadera yo.
Tomo sus manos y las alejo de mi cuello, donde ya hacían aferradas.
—No te sientas especial, no conmigo.
—Auch —Sujeta una de mis manos y la lleva a su pecho — ¿Lo sientes? Eso dolió.
—Ridículo —Ruedo mis ojos mientras deslizo mi mano por su pecho, liberando por fin de su toque.
— ¿Eso es un si podemos ser amigos? —Alza sus cejas.
—Eso es un lo pensaré, así que espero y se conforme con nuestra buena convivencia dentro del trabajo, jefe.
—Jefe —Arruga su nariz —, no es necesario que me llames así, puede solo decirme...
— ¡Kaney! ¿¡Puedes venir un momento!?
Alzó una ceja un tanto divertida y malhumorada por haber sido interrumpidos por nuestra primera y civilizada conversación luego de aquella noche.
—Creo que le llaman —Musito.
—Ella puede esperar —Suspira.
— ¡Te necesito con urgencia!
—Al parecer no —Giró mi rostro al escuchar mi celular timbrar. Amanda — ¿Puedo? Es mi hermana.
—Claro, toma la llamada, yo iré a ver cual es la urgencia de nuestra compañera.
Asiento, desviando mi mirada de la suya. Es absurdo que intente disimular con esas palabras lo que sé, se irán hacer.
En fin, asi es la vida y los hombres.
Intentaré traerles mas un capitulo por semana :) Espero y los disfruten.