Capitulo 5. La número uno

1086 Words
Karim llegó furioso ...y caliente a su casa. Tenía la v***a dura al punto de que le resultaba doloroso. Podía recordar los labios de ella sonrientes de ella cuando estaban en una situación íntima y eso no ayudaba a bajar su erección. Karim fue furioso hacia el baño. Con furia se sacó la ropa y se metió dentro de la ducha. Agua helada recorriendo su cuerpo lo ayudó un poco aunque no lo suficiente. Se tocó hasta quedar tembloroso, para descargarse. Cuando salió mojado, se secó con la toalla mullida y caviló sobre los eventos de ese día. Ya era tarde para llamar a una de sus amantes habituales pero aún podría intentarlo, aunque no creía que eso lograra satisfacerlo. No cuando solo pensaba en ella. Maldito el momento en que dejó seducir por su aire de inocencia y su sonrisa contagiosa. Luego de la experiencia en los Hamptons con ella le costó a su cuerpo readaptarse. Era como que buscaba en otros cuerpos lo que ella le había dado pero sin encontrarlo. Debió enterrar el recuerdo en lo más recondito de su memoria. Ahora le preguntaba al cielo, porqué mierda se la había encontrado de nuevo. Maldito castigo. Si la bebé era realmente suya y ella tenía intenciones de esconderla de él estaba más loca de lo que creía. Aparte, podría sacar buen dinero por la niña, pues si era de Karim debería mantenerla, así que eso no tenía sentido para él. Si era una ladrona ¿porqué no aprovechaba esa oportunidad para sacarle dinero?. Claro, que idiota, luego recordó sus charlas. Ella no tenía familia. Su madre la había abandonado, a su padre no lo conocía, y su tía con la que había pasado un breve tiempo antes de que enfermara había fallecido. Stormy se había criado en un hogar de acogida. Quizá se aferraba por eso, tanto a su hija. Incluso a sabiendas de todo el dinero que podría sacarle a Karim. Para ser honestos, ser padre no había estado en sus planes, menos con alguien como ella, una mentirosa arribista. Pero por supuesto que si la niña era de él se haría cargo. Su padre estaría horrorizado desde el más allá, seguramente ya lo habría obligado a casarse como prácticamente hizo con Philip. Él era uno de sus hermanos mayores que había embarazado a su amante, Chiara. Aunque ahora eran un matrimonio feliz, no les había ido mal... él aún no pensaba en casarse y de hacerlo, a la larga, lo haría con su prometida. No con alguien como Stormy. Terminó de secarse, acomodó las cosas y se puso nuevamente su pantalón pijama. Nunca había entendido su atracción por ella, ni siquiera se había fijado en una pelirroja hasta conocerla y sin embargo su cuerpo nunca había respondido a otra mujer de esa manera. Pero sería un idiota si redujera lo que sintió con ella a una simple calentura de adolescente. Ella le GUSTABA. Le gustaba verla sonreír, jugar con los niños, charlar con ella. Era simple estar a su lado no parecía una mujer pretenciosa, al menos no en esos momentos que compartieron juntos. — Deja de mirarla así, y limpia tu baba — Le dijo un día en complicidad Seven la primera vez que su amigo se dió cuenta de la manera en como la miraba. Él había ido un tiempo a la universidad con Seven, ahí se conocieron. Él lo había mirado extrañado. — ¿ No te trae problemas con Miranda? —preguntó con cierta curiosidad. Estaban en unas reposeras. El otro hombre había reído. — Descontando que no tengo ojos para otra mujer que no sea mi esposa las pelirrojas - a diferencia de ti- no son mí tipo mi amigo — le respondió riendo. Karim había fruncido el ceño .Estaban en la piscina y Stormy jugaba con Miranda y los niños chapoteando en el agua. — Las pelirrojas no son mi tipo — dijo en un tono que podía sonar ofendido. — Pues díselo a tu cuerpo amigo mío — le indicó su amigo echando una mirada a su entrepierna dónde su erección estaba apenas disimulada. Ni las mujeres ni los niños se habían dado cuenta, afortunadamente. Seven se puso sus lentes de sol y sonrió mientras Karim sentía que sus mejillas enrojecian como un jovencito agarrado in fraganti viendo pornografía. Se cubrió disimuladamente con una toalla. — MIERDA — exclamó con un dejo de enojo, contra sí mismo Seven rió en voz baja. — No te preocupes, a mi suele ocurrirme lo mismo con Miranda — ¿ Y cómo haces??? — Honestamente, si puedo tengo sexo con ella. De todas las formas que puedo y a cada momento — suspiró su amigo satisfecho. Karim pudo figurarse un par de imágenes de él y la niñera haciendo cosas que no ayudaban para nada a bajar su erección. — ¿Acaso tú eres mi amigo o mi enemigo? — le respondió con molestia y el rubio sonrió más ampliamente. — Sabes que no todo fue rosas con Miranda. Las duchas de agua fría ayudan y bueno... estemmm siempre puedes tocarte... — ¿Y cuando no puedo hacer ninguna otra cosa como ahora??? — preguntó con voz sufrida. — Piensa en algo como tu abuela, o canta una canción en tu mente...no una que te ponga duro, por supuesto... Bueno. En ese momento en su casa, ya Karim lo había intentado todo, incluso meditar, hacer yoga...y nada. Nada podía sacar la imagen del cuerpo blanco como la luna de Stormy balanceándose sobre él junto a la piscina. Dió varias vueltas en la cama, pues finalmente se había recostado. También la posibilidad de que la niña fuera suya lo inquietaba. ¿Qué haría él solo con una bebé? Entonces se le ocurrió una idea...bah, no una simple idea, la madre de todas las malditas ideas. Se le ocurrió la solución perfecta para tener a su hija...y a Stormy, sobre todo a ésta última, otra vez en su cama...o en la mesada, o en el baño, o en el sofá, o en el jacuzzi que tenía en su terraza privada. Abierta de piernas y lista para él. Quería sumergirse nuevamente en su apretada humedad. Quería hacer cosas que no le había hecho antes. Quería tenerla bien dispuesta y a su merced, sin que pudiera lograr ninguna treta que de alguna forma la alejara de él. A quién quería engañar, si por él fuera y estarían en sus tierras y en otra época, sería la número uno de su propio harén personal.
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