Habían acordado una audiencia de conciliación para acordar el tema de los alimentos y la visitas a Soya. Pero antes, él había intentado hablar con ella, pero había sido completamente imposible. O lo atendía el contestador o su amiga. Así había podido ver a Soya por video llamada. Finalmente juntó coraje y fue a la casa personalmente. Tocó la puerta y lo atendió su amiga también, apenas abrió. — Ah, eres tú...¿Qué quieres ? — le dijo con un desagrado supremo, muy evidente en su gesto de asco. — Necesito ver a Stormy — Pues Stormy no está — le respondió Trish de mala manera. — Hace un rato que estoy estacionado enfrente así que sé que está perfectamente — JA, ¡el colmo! ¡Ahora nos espías! — Por favor, déjame hablar solo un minuto con ella — le suplicó. — Te digo que no está y —

