Stormy intentó pasar con fastidio. — ¿Puedes hacerte a un lado? — lo empujó y lo rebasó. — ¿A dónde vas? — preguntó él extrañado. Primero lo primero, pensó ella aunque no le respondió nada. Tenía hambre y necesitaba alimentarse. Salió a la sala y le pareció ver la puerta de la cocina, así que atravesó el lujoso sitio dirigiéndose hacia allí. Karim la seguía de cerca sin entender bien que hacía la joven pelirroja. Stormy entró. Todo parecía nuevo, reluciente...y sin uso. Se acercó al refrigerador pristino y abrió la puerta sin saber con lo que iba a encontrarse, aunque tenía sus sospechas... Como imaginó, en ese apartamento de soltero no había prácticamente nada. Unas bebidas energéticas, huevos, una caja de comida para llevar. Eso era todo lo que había en la heladera de Karim. Sacó

