Después del ruido La noche comenzó a apagarse sin que nadie lo anunciara. Las canciones se volvieron más espaciadas. El volumen bajó ligeramente. Las risas seguían, pero ya no tenían el mismo impulso frenético del inicio. Camila estaba abrazando a una de las chicas mientras repetía por tercera vez que había sido “perfecto”. Jasmine discutía con Miller sobre cuál había sido la mejor canción. Uno de los novios estaba pagando su parte, aunque sabían que no era necesario. La cuenta estaba cubierta. Victor Hale ya no estaba. Pero su gesto seguía flotando en la mesa. Lía fue la primera en ponerse de pie con intención práctica. —Organícense —dijo, mirando alrededor—. Nadie se va sola. No lo dijo en tono autoritario. Lo dijo como rutina. Jasmine asintió. —Yo voy con Camila. —Yo con us

