Cuando regresamos a la oficina, Ternen se giró con una sonrisa, tomando las bolsas de regalo de alrededor del escritorio de Alannah. —Volveré al final del día— La besó y luego, nos dejó para que termináramos nuestro día. Me instalé en mi oficina y comencé a trabajar en otro cortafuegos cuando Rick entró. —¿Estás lista para tu próximo desafío? Sonreí. —¿Qué tenías en mente? —Quiero ver qué tan bien conoces nuestros sistemas— Me incliné con emoción en mi rostro. —Voy a esconderme de nuevo, pero esta vez, será más a fondo. —Está bien— Giré mi silla para enfrentarlo. —¿Cuál es la trampa? Él sonrió. —Este es un ejercicio de entrenamiento para que reconozcas las fallas en tus propios diseños. Entrelacé mis manos. —¿Qué significa eso? Él se rió. —Significa que no puedes detonar el cortafue

