—¡Empuja! —grité y sentí el sofá moverse—. Casi lo tenemos. —Oí un gemido, y luego ya habíamos pasado por la puerta—. Ugh —gimoteé—. Finalmente. —¿Por qué tuviste que cambiar los malditos muebles, por qué? —gimió Toya mientras colocaba la nueva pieza en mi sala de estar vacía. Me dejé caer sobre la última pieza del enorme sofá seccional que acabábamos de mover. Podía sentir la necesidad de anidar ardiendo en mi piel y no sabía por qué. —¿Alguna vez te ha dado por anidar? —Me giré para mirarla, hundida en la tela gris oscura y excesivamente suave que mi loba deseaba en cuanto la vio en la tienda. Volví mi mente hacia adentro y llamé a mis lobas… pero aparte de las necesidades aleatorias que ella me manda, Nix ha estado desaparecida desde que Rowan se fue y Megan también se ha mantenido

