Me volví para enfrentar a la segunda mujer. —¿Y tú? Se puso pálida al caer de rodillas. —La escuché porque ella es mi Luna. —Se presionó contra el suelo, y yo quise pisotearla. Me agaché. —¿De qué manada eres? —De la manada Dark Forest. —Las chicas detrás de mí contuvieron la respiración. Pero eché la cabeza hacia atrás y me reí. —Tienes que estar jodiéndome. —Guardé mi aura y esperé a que las dos se levantaran. —¿Qué? —La luna se sentó sobre sus talones. —Eres la manada más pequeña y pobre y sientes que tienes derecho a juzgar a alguien? —Extendí mi mano. —¿Qué acabas de decir? —La luna liberó su aura débil, pero usé la mía para bloquear la suya de alcanzar a los demás. —Dije que tu manada es débil, pobre y asquerosa. Porque cría mujeres como tú que piensan que solo porque tien

