Me desperté de un sobresalto, me incorporé de la cama y me agarré el pecho jadeante. ¿Qué rayos fue eso? Busqué en mi habitación, segura de que encontraría al lobo n***o con ojos azules brillantes allí, pero estaba sola. —¿Qué fue eso? —Me dejé caer de nuevo en la cama y solté una carcajada. Solo recordar su voz hizo que mi piel se erizara. Cerré los ojos y sus ojos se iluminaron en mi mente—. ¿Quién eres? Hubo un golpe en la puerta y me senté de nuevo, sacando al lobo misterioso de mi mente. Me levanté y miré las sábanas destrozadas. —La sangre. —Uf. Me acerqué a la puerta arrastrando los pies, limpiándome los ojos. La abrí un poco y Cass entró empujando. —Despierta. —¿Cass? —Me limpié la cara mientras me giraba para enfrentar a la enfadada Cass sentada al final de mi cama desordena

