—Gracias. —Solté una sonrisa mientras salíamos de otra tienda más. Estaba agotada, pero aún teníamos más paradas que hacer. Miré todo lo que llevaba en las manos: mis nuevas sábanas, mantas, almohadas. Todo lo que tiramos, lo habíamos reemplazado. Excepto mi cama—. Estoy cansada, me duele la cabeza y estoy que- —Quejándote, como siempre —terminó mi mamá. Pero sonrió—. Solo necesitamos conseguirte un colchón nuevo y tirar el viejo. —Además, terminar de lavar la ropa y mandar a limpiar las alfombras —señalé. Ella cerró los ojos. —Lo olvidé. —Se estiró la espalda y se ató el cabello—. Ahora, terminemos esta parte. Aún necesito preparar la cena. —¿Por qué no pedimos algo de comer? Morgan y Shannon sobrevivirán un día de comida a domicilio. —Mi mamá puso los ojos en blanco y la observé mien

