La habitación estaba llena de lobos y mis glándulas de olor estaban descontroladas. Reunir a tantos lobos en un solo lugar siempre me hacía esto. Tenía el olfato sensible, y tuve que respirar hondo varias veces para calmarme. —¿Están listas, chicas? —Miré a mi padre y asentí. —¿Podemos entrar sin ustedes? —le pregunté a mi padre. —¿Por qué? Sonreí a Cas, que estaba del brazo de Ronnie. —Yo… —Estás planeando algo con las lobas, ¿verdad? —Sí. —Le sonreí y solté mi brazo del suyo—. Si escuchas una gran pelea, aparece. Pero te juro, papá, si te pones a coquetear con otra loba delante de mí, te daré un golpe. Mi papá se rió de mí. —Prometo que no lo haré, y si por la más mínima posibilidad lo hago, tienes todo el derecho de pegarme en la cara. —Me sonrió y me puse de puntillas para bes

