—Uf. —Un quejido detrás de la silla me hizo taparme la boca con la mano—. ¿Estás tratando de matarme, peque? —Perdón. —Miré a mi papá, pero él estaba doblado, muriéndose de risa—. ¿Papá? —¿Viste lo lejos que cayó hacia atrás? —Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras se reía a carcajadas. —Grosero. —Ronnie se levantó y se sacudió la camisa. Los dos son unos groseros. —Realmente no quise hacerlo. —Me dirigí a mi papá—. ¿Qué hice mal? —Bueno, para empezar, definitivamente no estabas pensando en el tamaño del destello. Todo tu poder se apresuró a cumplir tu deseo, y era tan grande como podía ser. —Mi papá se secó los ojos y finalmente dejó de reír—. Pero Ronnie, sabes que no causa daño. —Lo sé, pero nunca había visto uno tan grande, y me asustó mucho. Quéjate. —Ronnie se acomodó d

