La saliva voló de mi boca mientras le gritaba. —La torturaste por encontrarte tirándote a mi hermanastra. Ella tenía todo el derecho de rechazarte— Apreté. —Eres un hombre indigno. Brandon me apartó de Derek y le permití hacerlo. Vince observaba cada movimiento, cada gesto con sus ojos de águila. Brandon me atrajo contra su pecho, y de nuevo le permití hacerlo. —Cálmate. Al menos déjalo hablar. Si le arrancas la garganta, no podrás escuchar su argumento. —¿Su argumento?— Gruñí, y Vince se estremeció. Pero Brandon tomó mi rostro entre sus manos. —Lo siento. Dije la palabra equivocada. Pero déjalo hablar y entonces tu conciencia estará en paz si lo matas— Vince asintió y supe que le estaba dando lo que tenía que decir. Quería poner los ojos en blanco y bufar. Megan se frotó contra la bar

