— ¿Otro trozo de pizza, papá? —le ofrezco cortando uno para mí. — No hija. Quizás Lucas quiera. — ¿Quieres? —pregunto sin mirarlo. — Por favor —pide con una sonrisa pícara, la veo de reojo. Ruedo mis ojos en su cara, sabe que no quiero que esté aquí. Corto el trozo, me inclino hacia él para ponerlo en su plato y me doy cuenta de que descaradamente está mirando mi pijama, aprovechando que mi papá sigue concentrado en su comida. ¿Me pidió el trozo sólo para que me pusiera de pie y me inclinara? Pervertido. Llevamos aquí 15 minutos sentados frente a frente. Mi papá está sentado en la cabecera y este tonto no para de mirarme. He tratado de mantener la conversación con mi papá preguntándole por sus pacientes y así ignorarlo, estoy demasiado incómoda. Mejor me concentro de nuevo en mi pa

