— Hola, ¿Rebecca está en casa? —Sí, pasa. ¡Bec, te buscan! —alza la voz mi padre, girando hacia las escaleras—. ¡Ah! Estás ahí, hija. Baja. — Sí…—trato de reaccionar, cubriéndome más con el polerón que llevo puesto y descendiendo hasta quedar frente a él. Me observa serio, tratando de descifrar la cara de confusión y molestia que debo tener. — Los dejo, avísame cuando llegue el repartidor…—pide mi papá alejándose hacia la sala de estar a retomar su libro. — ¿Qué haces aquí? —le pregunto entre dientes. — Quiero hablar contigo… —afirma bajando el tono de su voz. Doy una mirada rápida sobre el hombro a mi papá, no nos está poniendo atención. Sin embargo, no voy a hablar con él aquí dentro. — Afuera. Hablemos afuera —lo agarro del brazo y abro la puerta, empujándolo y saliendo detrás d

