Capítulo 6: Un encuentro con el pasado
POV MAGALÍ
El día comienza de lo más normal. Me levanto y voy al baño a darme un baño y curiosamente no encuentro a nadie en los pasillos.
Si siempre es así de tranquilo el ambiente, voy a estar más que bien.
Luego de tomar el desayuno llamo a mis pequeños y me cuentan que tía Vicky hoy les llevó comida para el desayuno.
Nunca voy a poder pagarle todo lo que ha hecho por mi y por mis hijos.
Después de hablar con ellos, lloro un rato en mi cama, tengo que empezar a trabar lo antes posible, no puedo perder mi tiempo.
Salgo en busca de Isabella, pero no la encuentro por ningún lado. Recuerdo cual me dijo que era su habitación y voy hacia allí.
- Si estas buscando a la pelinegra, no está. - Me dijo una voz a mi lado. Giré para mirarla y vi a una muy linda y joven mujer, con el cabello rubio recogido en una coleta, un camisón rosa hasta las rodillas y en pantuflas.
- Gracias - Me iba a ir
- Por cierto, soy Mary (Se lee Mery)
- Un gusto soy Magalí.
- La nueva - me sonó despectivo su comentario
- Eso creo - Hablé
- Isabella no llega hasta la tarde, si es que llega. - Mejor bien
- Gracias - Le volví a agradecer y regresé a mi habitación a esperar a que llegara Isa.
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- Magalí - Me parece escuchar que dicen mi nombre - Magalí. ¿Puedo pasar? - No, no me parece, me está llamando Isabella. Tal parece que me quedé dormida, pienso al mirar el celular y darme cuenta que son las tres de la tarde ¿Tanto dormí? - Maga .....
- Pasa - Le digo, sin dejarla que termine de decir mi nombre.
- Pensé que ya estarías lista, nos tenemos que ir, Javier te espera. - Me avisa en cuanto abre la puerta.
Me pongo de pie de golpe, aliso mi ropa y con una sonrisa le digo
- Estoy lista - Me mira de arriba a abajo y niega con la cabeza.
- No puedes ir así. Vamos a mi cuarto que te prestaré algo de ropa, hasta que puedas comparte. - La miro y aunque no parecemos muy distintas de cuerpo, dudo que de cola sus cosas me queden, ya que soy más caderona y nalgona que ella. Igual asiento y la sigo hasta su dormitorio.
Tiene un sin fin de vestidos, pero todos demasiado reveladores para mi gusto.
- No te asustes, estos son los más decentes - No puedo evitar el horror en mi expresión. Si esos son los más decentes, no me quiero imaginar los que serán reveladores. Ella revuelve hasta que saca uno en color blanco y me lo pasa. - Éste, éste es el indicado - Me dice con una enorme sonrisa.
- Me iré a cambiar - Hago el intento de irme
- Ya vamos tarde. Mejor cámbiate aquí. - No soy muy de esas que se cambian frente a cualquier otra persona, sin importar si es mujer o no. - Te espero afuera - Tal parece que mi cara le dijo que no lo haría.
- Gracias - No puedo evitar agradecerle
- No es nada - Le resta importancia y sale de su habitación cerrando la puerta.
Me saco el vestido que tenía puesto y me coloco el de Isa.
Es hermoso, la tela cubre mis senos, tiene una tela que cubre mi ombligo, pero en los costados de la cintura no tiene nada, luego baja de una manera muy ajustada hasta un par de centímetros debajo de mis nalgas. Es demasiado corto, pero eso no le quita lo divino. No puedo usar soutien porque es de tirantes muy finos y tiene toda la espalda descubierta.
Me miró frente al espejo y mierda, que me veo bien p uta con esto.
Abro la puerta y me encuentro con mi compañera con su mirada fija en el celular.
- Wow, te queda genial - Me alaga - Solo te falta maquillarte, pero vamos así y dependiendo de lo que diga Javier es como te vas a maquillar
- No entiendo
- Si empiezas en el día, el maquillaje es más suave y si es en la noche, este es más profundo. - si ella lo dice. - vamos que se nos hace tarde.
Termino de salir de su habitación y en cuanto empezamos a caminar por el pasillo siento que alguien nos mira y cuando miro hacia atrás, veo a la chica rubia que vi en la mañana. No me genera una buena sensación su forma de observarnos.
- ¿Estás bien?
- Em, sí. Vamos. - No le digo nada sobre Mary, igual no tengo nada que decir.
Nos montamos en un taxi y en menos de 10 minutos ya nos estabamos bajando. No puedo más de los nervios, no sé con que clase de persona me voy a encontrar aquí.
El lugar por fuera se ve como un bar normal, con letras grandes que parecen que en la noche se iluminaran, con paredes revestidas de ladrillos. Y a pesar de la hora, hay un hombre lleno de músculos parado en la puerta, que en cuanto ve a Isabella se hace a un lado, permitiendo que entremos al lugar.
Dentro se escucha música bastante suave para ser el lugar que es. Después pienso que quizás es porque es temprano aún.
Isabella toma mi mano y me lleva bastante rápido hacia un pasillo, por lo que solo puedo notar que hay un par de hombres sentados en alguna mesa, con chicas semi desnudas a su alrededor.
¡¡Mierda!!
No sé si estoy preparada para eso.
- Es aquí - Me dice con una sonrisa. Golpea la puerta y ésta se abre desde adentro.
Veo salir a una despampanante mujer, que me mira de arriba a abajo sin detenerse o tan siquiera saludar.
- Hola Javier - Escucho la voz de mi compañera y recién ahí noto que ya hemos entrado.
Levanto la mirada y me encuentro con una que no desearía volver a ver en mi vida. Este hombre que tengo en frente fue mi perdición hace cinco años. No puede ser que tenga tanta mala suerte. Pero en ese momento no se llamaba Javier, o quizás si y solo me dió un nombre falso. Falso como todas sus promesas.
Él me mira con deseo, pero no como si me conociera, por lo que deduzco que no se acuerda de mi. Mejor, eso es lo mejor.
- Javier ella es Magalí. La chica que viene de ....
- Un gusto - Le dije cortando a Isa. Javier me mira, como analizándome, mi miedo crece al pensar que se dará cuenta de quien soy, pero luego niega y su mirada de deseo es la que vuelve a él.
- El gusto es todo mío preciosa - Que asco - ¿Isabella, ya le contaste como son las cosas aquí?
- No Javier, primero quería que hablara contigo sobre el trabajo y luego yo le explico los detalles.
- Excelente - Me mira nuevamente a mi, ya que antes estaba mirando a Isa mientras le hablaba. - Esto es sencillo, Tienes dos opciones, trabajas en el club o en la calle. - ¿En la calle? Pienso. - En ambos lugares tendrás protección por si alguien se quiere sobrepasar. - Asiento - el trabajo no tiene horario fijo, solo tienes que cubrir un mínimo a la semana, para cubrir lo de la habitación en la casona - Tengo los nervios a flor de piel, pero igual asiento. - Los detalles de cada lugar te los dará Isabella - Yo la miro y ella a mi, me sonríe y asiente. - La ropa te la tienes que conseguir tú y de la comida y bebida de tu vida diaria también es de ti responsabilidad - Vuelvo a asentir. Cuando pienso que todo acabó, me mata con lo próximo que sale de su boca - Algo más - Lo miro a él y él a Isa - Tienes que empezar hoy mismo - Eso ya lo suponía - Pero en mi cama. - ¿Qué? No, ni de loca me vuelvo a dejar tocar por él. - No piensas que voy a dejarte trabajar para mi sin haber probado la mercancía. - De verdad que siento asco, ganas de vomitar y a su vez de decirle quien soy, sin mencionar a mis pequeños claro, y preguntarle ¿Por qué se fue? ¿Por qué lo hizo sin ninguna explicación?
Pero pensándolo bien, no le diré nada, mirándolo ahora, veo que es un bueno para nada y no quiero más que juntar dinero para volver a mi país y dejar todo esto atrás.
Cuando voy a responder, Isabella se me adelanta
- No jodas Javier, deja a la chica en paz. - ¿Esos son celos? No lo sé, solo sé que estoy agradecida con ella ya que el hombre frente a nosotras chasque la lengua y le guiña el ojo a mi compañera. Ésta se pone colorada y me toma de la mano para que salgamos de esa horrible oficina.