Capítulo 1: En el aeropuerto
POV MAGALÍ GUTIERREZ
- Segundo llamado para abordar el avión con destino a .... - Escucho que vuelven a llamar y todavía estoy tan nerviosa que no sé qué es lo que voy a hacer. Mi cuerpo no reacciona para ponerse de pie, no me funcionan las piernas.
Agarro fuerte mi bolso de mano, apretando más de lo normal su manija.
Tengo el pasaporte en mano, pasaporte que es la primera vez que voy a usar y no porque me vaya de vacaciones, no sé lo que es eso.
Nunca antes lo había hecho, a lo del viaje, digo, no porque no quisiera hacerlo, si no porque no tenía los medios ni los recursos para hacerlo.
A veces no tenía ni para llevar un plato de comida a la mesa, ver acostarse a los seres que más amo en esta vida con el estómago vacío, preguntando ¿Cuándo iban a comer o a tomar la leche?, eso, justo eso, es lo que me llevó a tomar ésta drástica decisión en mi vida.
No es fácil para mí dejar este país, pero soy consciente que aquí no voy a poder alcanzar lo que tanto necesito y eso es estabilidad emocional y económica, para mi y mi familia, sobretodo para ellos.
No quise que nadie viniera a despedirme al aeropuerto, no quería más lágrimas en sus bellos rostros, sé que me van a extrañar, al igual que yo a ellos, pero todo lo que hago, lo hago por su bien, o eso es lo que me repito a mi misma cada vez que pienso en el paso que estoy dando.
- Último llamado para el vuelo 104 con destino a ..... - Europa allá voy, digo para mis adentros, espero que me encuentre con lo que necesito. Voy con una meta fija y esa es ....
Mi celular empieza a sonar en mi pequeño bolso y lo tomo.
Decir mi celular es mucho, es uno que me prestó una vecina, que no usaba, ya que yo no tengo uno propio, el que tenía lo vendí hace mucho para poder llevar comida a la mesa. Es más, no tengo ni televisión en casa, todo lo de valor que en algún momento llegué a adquirir, más adelante lo tuve que vender. Vendo y hago lo que sea por los que amo.
No hay nada que no haría por los míos. Una simple sonrisa en sus labios lo vale todo.
Me pongo de pie con el aparato en una mano y mis pertenencias en la otra. Lo único que traje para este viaje.
- Hola mi amor - Dije y no sé lo que pasó a continuación, solo me di cuenta de lo acontecido cuando mis nalgas tocaron el frío suelo.
- Disculpe señorita - Una voz gruesa me hizo levantar la mirada y prestar atención a los ojos grises que me estaban mirando. Un hombre extremadamente atractivo había chocado con mi cuerpo.
- No es nada - Dije. Él llevó su mirada hacia su mano estirada. Oh, me está tendiendo la mano para ayudarme a ponerme de pie. Miré para todos lados en busca del celular, antes de tomar su mano. Cuando lo encontré gatee hasta el.
Mientras lo hacía, sentía la mirada del extraño sobre mi.
¡¡¡Que vergüenza Maggi!!!
Agarré el aparato, no me puedo permitir perderlo, ni romperlo, no al menos hasta poder comprar otro. Este móvil será mi único medio de comunicación con ellos, no le puede pasar absolutamente nada.
- Lo siento - Volvió a decir.
No les puedo explicar lo que sentí al tomar su mano, fue como una corriente recorrerme todo el cuerpo, erizado cada bello de mi piel.
¿Qué fue eso?
- No se preocupe, yo estaba distraída - Dije titubeante
- Es lo que tiene de malo ir con él celular en la mano, sin prestar atención al camino - Señaló el aparato y sentí que fue un regaño. Pero al recordar mi llamada, no le preste atención a su comentario. - Igual fue mi culpa, no la vi - Dijo nuevamente. No me salía ninguna palabra de mi boca.
Siempre estoy hablando, es algo que me critican mucho en casa y justo ahora me quedo muda.
Miro el aparato en mis manos y lo vuelvo a mirar a él
- ¿Al menos puedo saber el nombre de la chica con la cual choqué? - ¿A caso se está interesando por mi? Lo observo a detalle y, Nah, ni ahí un hombre como él se fijaría en una mujer como yo. Él está enfundado en un traje color azul oscuro, zapatos lustrados, con una camisa blanca y corbata a juego. ¿Y yo?, bueno yo estoy con lo mejor que encontré en mi ropero, que consta de un gean gastado con un top ajustado y una zapatillas de hace como tres años.
Así que llegue a la conclusión de que está preguntando mi nombre por mera cortesía.
- Magalí, mi nombre es Magalí - Repetí como tarada, ¿Qué mierda me pasa? ¿Por qué estoy tan nerviosa?
- Un gusto Magalí, mi nombre es Alexander - El nombre le queda a la perfección, es de las personas que miras y piensas que tiene que tener un nombre con presencia. - Aunque no me lo preguntaste. - Volvió a hablar al ver que yo no reaccionaba. Estaba perdida en su mirada, siento que me sonrojé, sin razón aparente.
- Un gusto Alexander - Dije y sonreí, a lo lejos escuchaba una voz que conocía a la perfección. ¿De dónde viene?
¡¡¡Mierda el celular!!!
- Quizás ..... - No lo dejé hablar
- Tengo un vuelo que abordar - Dije hacia el desconocido, del que solo sé su nombre y salí rumbo al avión, sin mirar atrás. Si lo hacía quizás no abordaría ese avión y eso es algo que no me puedo permitir.
- Cariño disculpa el hacerte esperar. Estoy a punto de tomar el vuelo. Te llamo al llegar ¿Si?
- Está bien - Sonaba triste
- Bien. No olvides que te amo -
- Y yo a ti. -
Terminé con la llamada con un nudo en la garganta, tenia muchas ganas y muchísimas más razones, para romper en llanto, pero no era el momento, ahora solo queda mirar para adelante y hacer hasta lo imposible para poder volver pronto a casa. Junto a ellos, ellos que merecen más que nadie toda la felicidad y todo lo mejor del mundo.