capítulo 3- Sueños y recuerdos

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capítulo 3: Sueños y recuerdos POV MAGALÍ El avión es enorme por fuera, cuando lo ves partir del aeropuerto, pero por dentro no se ve tan así. ¿O será que es porque solo voy a conocer esta parte habiendo mucho más espacio por otros lados? No lo sé y la verdad es que mucho no me importa. Tomo asiento en el que dice mi pasaje, junto a la ventana, y espero con los ojos cerrados hasta que una voz femenina empieza con lo que se supone es el protocolo de vuelo. Abro mis ojos para mirarla y la escucho atentamente, hay cosas de las que dice que pensé que eran pura pantomima de las películas, pero resulta que son ciertas. Nos desea un buen vuelo y se despide quedando a las órdenes. Es gracioso que nos desee un buen vuelo, ya que es el mismo en el que va ella, más bien se lo está deseando a ella misma, si algo le pasa al avión en pleno vuelo, la asistente de vuelo también sufrirá la consecuencias. Me río de mi tonto pensamiento. Cuando el vuelo ya ha tomado bastante altura cierro mis ojos nuevamente intentando dormir. - Mami, ¿Qué vamos a comer? - Escucho que mi pequeño me pregunta - Hoy no quedó nada cariño - Es lo único que logro decir, una palabra más y lloraré con ellos - Mami, ¿ni siquiera la leche? - Sus miradas tristes me parten el alma. - No mi pequeña, hoy no alcanzó para la noche, pero te prometo que mañana en la mañana mami sale a buscar algo para que puedan alimentarse. - Soy una pésima madre, no debí traerlos al mundo sabiendo en las pésimas condiciones que me encontraba. Pero por otro lado, ellos son la razón de mi vivir y soy consciente que eso suena egoísta. Se me escapan algunas lágrimas de los ojos y me las seco al instante, pero tal parece que no fui tan rápida como yo creí. - No llores mami. Nosotros no tenemos hambre ¿verdad Isaac? . Dile que no tienes hambre - Eso último lo dice muy bajito hacia su hermano - Pero yo si tengo hambre - Le recrimina mi pequeño. - Pero, pero mami está triste por eso ¿No lo ves? - Vuelve a hablar en un susurro. Mi príncipe me mira y luego a su hermana asintiendo hacia ella. - Tiene razón Emma mami. Igual nosotros no tenemos hambre. No te preopupes. - Son muy tiernos. No los merezco, ellos no se merecen pasar por esto por mi culpa. Soy el adulto. Maldita sea. Los dos vienen a mi y me abrazan. Soy fuerte, juro que lo soy, pero hay situaciones como ésta que me superan. Los abrazo fuerte, escondiendo mi cara entre ellos y dejando que lágrimas silenciosas salgan de mis ojos. Los llevo a la cama, la que compartimos, le cuento una historia que me invento y luego ellos quedan profundamente dormidos. Hice que niños de solo cuatro años se fueran a la cama con el estómago vacío Parada a los pies de la cama, contemplando su tranquilo respirar pienso ¿Qué clase de madre soy? ¿Cómo puedo hacerme llamar madre? Pienso en todo lo que la vida me ha ofrecido y he rechazado por "mi moral" y pienso, a la mierda todo, mi moral y mi orgullo no pueden ser más grandes que el bienestar de mis hijos, de mis pequeños. Ellos merecen lo mejor y haré lo que sea por que se lleve a cabo. Me despierto a causa de una turbulencia y recuerdo lo que soñé al darme cuenta que tengo las mejillas mojadas. - ¿Estás bien muchacha? - Una señora que está a mi lado me pregunta - Si, claro - Dije sin pensar, secando la humedad de mis mejillas - Una mal sueño - Agregó y yo pensé que ojalá hubiera sido un mal sueño, pero lamentablemente no lo fue, eso, es un triste recuerdo. Me enderezo en el asiento y empiezo a recordar como llegué hasta aquí. 《《RECUERDO》》 - Vamos Maggi. Tienes que probar, si no te gusta, no lo haces más y punto - insistía mi amiga - Es que tu no entiendes, sería una vergüenza para mis pequeños si el día de mañana se enteran a lo que su madre se dedica. Sin ofender - aclaré ya que ella si lo hace. - Mira Maggi, primero lo primero. Y en tu caso es llevar todos los días comida a tu mesa ya que no es solo tu mesa. - Eso yo lo tengo más que claro, es por eso que siempre estoy de un lado a otro, pidiendo puerta por puerta para que a mis niños al menos la comida no le falte. - Ya lo sé Vicky ¿Me quieres hacer sentir culpable? - No, ¿Qué? Claro que no. Esa no es mi intención y lo sabes. Siempre que puedo te ayudo con mis sobrinos, pero últimamente mi padre está peor que nunca con su adicción y me ha llegado a .... - ¿Pegar? - Le pregunto y asiente - No te dejes Vi, no lo mereces. Haces todo por ese hombre - Pero es mi papá Maggi, ¿Qué hago? Dime ¿Qué harías tú?. No lo puedo dejar a su suerte, él no era así. Antes él no era de ésta manera. - No sé lo que haría Vicky, recuerda que yo no tengo papá - Toda mi vida es una reverenda mierda - Lo sé Magalí, lo sé. Pero igual puedes opinar, nos conocemos de toda la vida - Es verdad fuimos juntas al jardín de infantes y de ahí que nos hicimos mejores amigas, no nos hemos separado nunca - Yo hablaría con él para internarlo Vicky - Eso es muy caro - Más lo es mantener sus vicios amiga y ahora encima te golpea. No lo mereces. - Está bien, prometo que hablaré con él. - Respiró profundo - Pero volvamos a tu tema ¿Saldrías a trabajar conmigo? - Creo que no - No lo sé, no sé si podría hacerlo. - No miento, soy muy vergonzosa. - Por algo hay que empezar, un cliente al menos - ¿Qué? No, yo no sé nada de eso. ¿Cómo podría pensar tan siquiera en que alguien me elija? - ¿Es en serio Maggi? ¿Te has visto en un espejo? Eres hermosa por donde se te mire, nadie diría que eres madre de gemelos. - Pero lo soy - Digo con orgullo, esos niños son mi vida entera. - Te enseñaré algunos trucos, todos los días, o al menos los que no esté tan cansada, así le vas agarrando la mano y cuando te decidas a salir no será tan difícil, al menos ya sabrás el teórico. - Me reí, ella y sus ocurrencias. - Bien, eso sí lo acepto. Nos despedimos con un abrazo, ella salió a trabajar y yo a pedir. * Pasaron días, semanas, incluso meses en que casi todos los días Vicky venía a casa a enseñarme "trucos" de cómo encarar a un cliente, la postura que hay que tener, como hablar, en que tono hacerlo y muchas cosas más. No me había decidido, hasta que sucedió lo que no tiene que suceder en la vida de un niño y menos aún de dos, y eso es que le falte el plato de comida. Hablé con Vicky y le dije que estaba decidida, que haría lo que fuera por mis pequeños, aunque eso significara vender mi cuerpo. Sus palabras me dieron gracia; "no lo llames así" aclaró "nosotras le decimos "Amor en alquiler" Y está bien, cada quien le llama como quiere. Estaba decidida, eso era lo mejor para mis niños y por ellos haría cualquier cosa.
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