Cuando despertó ya no era Estela, volvía a ser Margaret, pero esta vez no podía moverse demasiado, cosa que le extrañó, de modo que se incorporó de inmediato, queriendo saber dónde se encontraba. Apenas abrió los ojos, la oscuridad que le rodeaba no era normal, algo que le hizo revolver el estómago como nunca. Tragó saliva, y cayó en cuenta de su garganta seca y de que le dolían varias zonas del cuerpo, como si tuviera varios moretones en la piel a la vez. Se quejó cuando quiso mover el brazo, pues sintió un tirón bastante fuerte en este, de seguro se le formaría un hematoma grande. Su mano izquierda dolía horrores tras estar cautiva con unas esposas a un tubo muy grueso y oxidado, eso lo recordaba, pero su cabeza dolía tanto en aquellos momentos que ya no podía seguir procesando toda la

