Relato de un ninfomaníaco

1209 Words
Recostándote en la cama lentamente, te voy violando el alma, poco a poco en un choque de miradas bien pervertidas, con mi lengua recorro tu cuello dándote besos en los labios acaricio tu pelo pero lo más rico es lo que te haré con mis manos, que cariñosamente recorren tu cervical acariciándola, eso te encanta es tu punto débil, la respiración en el cuello, el dulce fresquito de una mordidita en la orejita y coqueteando con mi mano a tu espalda, la otra mano cogiendo la tuya. Nos levantamos ambos de la cama con ropa aún, pero arrodillada tú de espalda a mí, mis manos te rodean el cuerpo y mi cabeza sigue en tu cuello mi respiración caliente, nuestros labios se vuelven a encontrar cuando tu cabeza gira. Poco a poco te quito la blusa, primero un botón luego el otro y así con mucho tacto, para que sientas como lentamente tu ropa se desprende de tu cuerpo, te quedas en sujetadores, mi mano de atrevida entra y la otra pasa a recorrer el interior de tus piernas transitando sin tocar a la ya alterada, que está pidiendo a gritos la penetración de mi sexo, pero no aún no.  Prefiero pasar mis labios por tu espalda, llegando a tus glúteos a los cuales les quito lentamente, lo que los cubre y la lengua pasa a hacer su trabajo junto con los dientes. Te quitas el pantalón con desespero y mi mano jala tu cabello, sonríes porque te gusta que en la cama te maltraten un poco. Ya estás en interiores completamente, un precioso hilo es el que separa mi lengua de tu humedecida y mis uñas lentamente recorren tu espalda, llego y te doy par de nalgadas para que te portes mal, las abro, lo aparto rozándote con mis dedos a tu sexo y mi lengua entra en acción, pongo mi pulgar sobre uno de los orificios sin introducirlo, abres las piernas dando más que un gato a un plato de leche, mi otra mano la pongo en tu clítoris, todo está caliente los fluidos recorren las piernas.  Agarro la soga que estaba guardada en mi bolsillo, te agarro y amarro las manos, no te dejo tocarme aunque tu deseo más profundo es caerme a mordidas en tus ojos se nota el deseo, quieres introducírtela en la boca pero solo te dejo verla dentro de pantalón observas el bulto y te ataca el misterio, pero no puedes tocar. Vuelvo a entrar debajo de ti, donde sigo utilizando la boca con la diferencia de la introducción, de uno y después dos dedos, barrenándote y a gritos pides penetración, quieres sentirla dentro de ti, pero solo te doy la opción de ponerme frente a ti, mis manos alzan tu cabeza que se encontraban mordiendo la almohada tu mirada deseosa por acabar de meterse la gigantesca corpulencia que había presenciado, nuestros ojos chocan pervertidamente y asfixiados, solo te acaricio la cara, te doy besos y al oído te digo, -si lo quieres tienes que sacarla con la boca-.  Solo desabotono el pantalón, dejándote hacer el resto del trabajo, mi sexo cubierto frente a tu boca, mientras continúa con las manos amarradas a la espalda, mis manos tocando los picos montañosos que están encima de tu abdomen que aún estaban dentro de los sujetadores, logras sacarla del pantalón y te beso con el suspiro en el cuello, abres la boca y la introduzco lentamente, la sientes hasta la garganta, te quito los sujetadores, ya te dolían los pechos de estar dentro de ellos, los acaricio y te giro boca arriba sobre cama, amarrando tus manos al espaldar de la cama.  La vuelvo a introducir en tu boca, estás casi completamente inofensiva para mí, pero me falta un detalle, los pies, abro tus piernas sujetándotelos encorvados con los cordones de tus zapatos a los laterales de la cama, ahora si estás desarmada, no puedes hacer nada para detenerme. Manos en la cara, labios con labios y mi cuerpo sobre el tuyo, tu cuello es la pieza principal, comienzo a bajar, cerca de tu corazón paso por tus pechos, mi boca en la montaña que recubre tu corazón y una mano sobre tu pecho izquierdo, me paso tres minutos en esa zona, quiero tener sexo contigo pero también quiero hacerte el amor, bajo por tu abdomen con un pedazo de hielo de la botella de champán que nos estábamos tomando llegando a tu febril entre pierna donde se acaba derritiendo, mi lengua sigue el recorrido trazado por la roca sólida y fría y entra, las manos se quedan retorciendo tus pechos, tu arqueada en gemidos mi boca cumpliendo su trabajo, mis dedos entrando en el camino estrecho que recubren tus labios, ….. Quiero tu sexo, no más lengua, no más dedo, quiero que me penetres yaaaaaaa- comienzas a pedir.  Cumplo con los deseo de mi reina la presento, viéndola a los ojos la mojo un poco con sus labios ya humedecido, se ve en tus ojos los deseos la satisfacción y lentamente entro por el camino estrecho haciéndote sentir tanto, que acabas corriéndote, espero un poco, sacando lentamente, no quiero que el retorcimiento del orgasmo junto con mi sexo te causen dolor, espero y vuelvo a introducir, voy apurando el paso, te miro a los ojos, te beso a los labios, suelto tus manos primeros y el mal amarre en los pies se suelta seguidamente, me coges con tus brazos como fiera, me dices - Ahora eres mío-, respiración a tu cuello, penetraciones, me sumerjo en tu abrazo, sigo y sigo sin parar hasta que entre tanta excitación causada por el placer hacen que te corras nuevamente. Ese momento lo aprovechas, para subirte como diciendo, ahora me toca a mí. Primero de frente, quieres que vea todo tu cuerpo subiendo y bajando, una mano en tu cuello la otra en tus caderas, después de espalda quieres que te abrace mientras bailas al ritmo de la música, quieres sentir que al fin tomas el mando, quieres que disfrute de todo tu cuerpo, quieres lograr que yo me excite tanto que suelte mis fluidos, pero todo a su tiempo, me subo sobre ti como perrito, abres las piernas, entro, una mano en tu hombro, la otra agarrándote el pelo, comienza todo como una guerra entre cuerpos, freno dentro y hago contracciones, ya tus piernas se sienten temblorosas, por causa de tanto placer.  Te tiendo sobre la cama, boca abajo, invitándote a hacer un misionero invertido recomenzando la acción de nuevo, la sentías cada vez más adentro, estás en completo reposo, pero agarrando fuertemente las sábanas es demasiado el placer que experimentas, sin parar y con más fuerzas sientes que ya estoy a punto, jalo el pelo más fuerte, también estas punto del orgasmo, doy más duro, gritas para ayudarme, sudoroso pregunto dónde la quieres, aguanto te vienes, saco, retiro el condón y depósito todo mi fluido en tu boca, le pasas la lengua a la cabeza sabes que eso me contrae hasta el último músculo del cuerpo, te la introduces en la boca limpiándola. Nos acostamos ya exhaustos por aquel excitante momentos, los dos sabemos que nos encantó porque lo hicimos como si fuera la última vez en nuestras vidas y nos miramos en silencio sonriendo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD