Y ahí estaba ella, tendida sobre la mesa metálica forense, siendo analizada tocada y revisada, buscando las causas de su muerte, había fallecido de repente, eran dudosas las hipótesis que recién se sacaban. En su pecho ya se encontraban las líneas de inserción, sus pezones colgaban, su piel gélida y fría, su alma muerta en desgracia, un corazón en stop y sus ojos enpestañados y ahí estaba él mirándola, aprendiz de medicina, pero algo de ella le causa una excitación total, se acerca la toca y siente como su cuerpo hierve.
Era mediodía los forenses determinan que es hora del almuerzo, pero el pide quedarse para seguir examinando el cuerpo. Lo dejan solo con la rígida cadavérica, acaricia su pelo que aún continuaba creciendo lentamente, una parte de ella estaba viva, traslada hasta la punta de la mesa, dejando sus nalgas en el aire y su cuerpo amarrado al otro borde, abre sus piernas, lubrica su v****a, saca su pene y poco a poco la mete en su estrechez, una mano agarra el pelo la otra agarra fuertemente sus caderas. El completamente excitado al fin su deseo s****l de follarse a un cadáver lo estaba cumpliendo, la introduce más adentro la saca, sabe que tiene que hacerlo rápido, y sigue se siente como tiembla la mesa donde estaban los instrumentos, el gime ella tiesa, el está a punto de correrse y de repente ahí está en una esquina mirando como ocurre mientras el se folla a la muerta.
Más enferma, más perversa, se sitúa tras el estudiante, el no la siente llegar y de repente su aliento caliente cubre todo su cuello, el se siente intimidado, pero reacciona como si fuera algo normal, ella lo toma de las caderas y lo impulsa para que las penetraciones sean más profundas. Ella se sitúa frente a él, lo mira con mirada perdida en excitaciones profundas, también se le estaba cumpliendo un deseo, ver cómo otra persona se follaba un cadáver, ambos par de enfermos, ella le dice que la ponga en la posición del perro, el obedece, y el cadáver gira en correspondida posición.
Se sienta sobre la mesa, lo mira mientras la penetra, le agarra el pelo, y mirándola le dice en voz baja -te gusta como te penetran puta mientras vas camino al cielo-. Le mueve la cabeza para ella misma indicarse un sí, lo mira de nuevo y le dice -ella me dice que le hagas sexo anal- el obedece, lubrica su ano, ella observa todo el espectáculo, penetra lentamente, la lleva hasta el final, la vuelve a sacar y continúa.
De repente ocurre lo inesperado, la muerta se mueve, levanta lentamente su cabeza, entreabre los ojos, ella la mira, la agarra por el pelo, lo mira y le dice - joder la muerta está viva- abre las piernas se corre las bragas, introduce la cabeza de ella y la otra mano pasa a tocar sus pezones.
De repente un cuarto forense revienta en llamas de placer, la muerta ya viva, mueve cada una de sus porciones, se despierta en un infierno lleno de pociones, extasiada de placer y los dos estudiante intercambiando miradas de mayores excitaciones.
Llenos de placer los tres se corren, la muerta de un fuerte orgasmo despierta atontada y los mira a los dos diciendo gracias por despertarme de ese infernal sueño. Se visten se miran y sin pasar cinco minutos aparecen los médicos forenses a terminar su trabajo el cual no van a poder concluir.