Después de tanto hablar, y tantos mensajes enviados, juegos de palabras, dominancia de ideas, sedientos de placer físico quedan de improviso un día. Él va a su encuentro se pierde buscándola, el tiempo acordado es poco, piensa que no va a ser todo lo que en su cabeza había quedado diseñado, encuentra el lugar ella le hace señas, se encuentran, hacen como en las pelis y ella suelta frase, a él le corresponde decir la contraseña, la dice bien, pasan los dos juntos hacia el apartamento, una soledad divina, pero guardar silencio era fundamental. Él se abalanza sobre ella intentando romper el hielo de la desconfianza que aún afloraba, pero estaba nerviosa y en parte había una cosa que no le gustaba aunque aun así lo pasa a la habitación.
El brusco, ella tosca, la coge por el cuello, le besa la boca, la tira sobre la cama, sabiendo que le gusta, le quita lo de abajo la deja expuesta. Comienza el proceso una guerra entre dos almas descontroladas, era una guerra, el sexo había quedado en otras camas, se sentía como la preparación de un combate, cuerpo a cuerpo, de momentos y de miembros, pero el tiempo es corto quedándose el deseo y la frescura, en momentos de imaginación y lectura, rectificando los errores, para una próxima aventura, porque la guerra viene en camino, porque esa primera historia, quedó inconclusa.
Camino a la guerra, llegado el momento ambos cuerpos listos, para lo que estaba a punto de comenzar. La mañana temprana, un mensaje de texto, - todo listo, ven -. Va sin apuro esta vez había tiempo, estaba preparado, había estudiado el lenguaje s****l, técnicas para la sumisión consentida, combinación de conocimientos mente fría, sentimientos congelados, preparación de miradas, libros de profesionales, procedimientos Dantes para una mayor efectividad.
Todo listo, ya sabía cómo llegar, había recreado la historia dentro de su pensamiento, llega a ella hablan de forma normal, como si todo fuera una simple a amistad, como fue el viaje, que hiciste ayer, un vaso de agua en la mano, los perros, ella amante de los caninos, el tema de conversación gira en ese entorno, pero las miradas de deseos no cesan, ambos switch más enfocados en la dominancia.
Un beso rompe en fuego, la carga, la lleva hasta su habitación, sometiéndola encima de la cama, saca su pedazo de soga ensabanada, ya que no cuenta con todos los instrumentos, así que tuvo que recorrer a la improvisación. Ella cede, el no pierde la postura, la azota con nalgadas irregulares, sensibilizando la piel, la desnuda lentamente, la pone bruscamente boca arriba, ella intenta dominar el momento, perro el recorre a la fuerza y le amarra las manos a las barandas del espaldar de la cama, comienza todo el proceso de roces, lengua, dedos, ella pidiendo la boca dentro, pero él le pide que pida de por favor mi señor, ella se resiste a decir tal cosa, el intenta por otra vía, pero la inexperiencia lo invita a improvisar, no le da lo que quiere pero la lleva al placer del orgasmo mediante el roce de sus manos y la introducción de sus largos dedos, ella se corre de una manera que solo una vez lo había sentido, mojando no solo sus extremidades también el piso y la cama donde se encontraba.
El la desata y así comienza una lucha total de cuerpos, el complaciéndola a ella olvidándose de sí mismo ella haciendo lo mismo, cinco horas de dolor placentero una sexta aftercare, compartiendo una comunicación placentera de todo lo ocurrido y como pasó y cuanto se gustó. Dos dominantes en una guerra de placer, un poco de sexo vainilla por medio, pero ambos salen satisfechos con deseos de que vuelva a pasar, dejando nuevamente esta historia inconclusa