Bajo las estrellas me encuentro en un Pbeso que deseo repetir pero esta vez los dos entre cuatros paredes, con luces tenue rojas, una cama suave y música sexy romántica, que nos permita bailar con nuestros pegados, de repente aparto tu pelo del cuello, mi respiración caliente y un beso mojado lo tocan, de tu voz sale al ritmo de la canción de ese momento el ay dios mío que rico dios mío, mis manos sobre tus caderas controlando el movimiento de tu cuerpo. Gira tu cuello en un ángulo de noventa grados buscando mis labios y tu mano se posa sobre mi cabeza, así comienza todo, entre besos y caricias, nos vamos acercando a la cama en la cual nos sentamos lentamente, mis manos en tu cara, mis boca en tu cuello sube lentamente y en tu oreja pongo la frase, eres y siempre serás mi más hermosa casualidad. Con la pasividad de un vago, nos vamos quitando la ropa y entre besos, abrazos, roces, miradas, aliento, felicidad y ansiedad, se van prendiendo en llamas nuestros cuerpos. Ambos desnudos tomas el control de nuestros cuerpos y te aprovechas de mi inocencia, parezco un adolescente contigo que por primera vez va a hacerle el amor a una muchacha que de siempre le aceleró el corazón, pasas tu boca por todo de mí, recorriendo desde el cuello hasta la cúspide que se encuentra al final de mi pelvis y ahí te detienes, tus labios proceden a un beso y tu lengua a lamer cada segmento de mi m*****o, mis manos se ponen sobre tu cabeza y el desespero te la introduce a través de los labios, una de ellas se escapa de mi propio control y te nalguea mientras disfrutas del sabor de mi sexo, quedándose de esta manera humedeciéndote la v****a.
Me corresponde a mi trabajar en tu cuerpo, agarro tus brazos y te lanzo sobre mí, tus montañas sobre mi pecho, piel con piel, quemándose con su temperatura, tu mirada de pervertida, mis ojos de perturbado por lo rico que me lo hiciste, giramos para quedar encima de ti y en mis labios se refleja él ahora me toca a mí. Hago el mismo procedimiento realizado por tu delicioso ser, con la diferencia de que mis manos se quedan sobre tus pechos mi lengua recorre tu abdomen hasta que llega a tus labios vaginales, donde muerdo ligeramente tu clítoris, y mis boca hacen un beso sabroso con tu estreches ya más que humedecida. Siento tu cuerpo estremeciéndose, se nota ya la necesidad de algo más, mis dedos bajan para hacer la pregunta tu boca da la respuesta, comienza toda la acción. De repente siento una brisa fría que recorre mi cuello, me despierta el cantar de un grillo, abro mis ojos me toco el cuello y después miro hacia abajo, estaba todo perturbado realmente. Dejo todo sobre la mesa y voy a intentar recuperar ese sueño que estaba teniendo contigo, pero no lo logre, aunque tu imagen continua viva en mi imaginación y el momento queda en ese único deseo que muero porque se me cumpla