ALLIE — Abu, no es lo que estás pensando. — aunque no me vio con la boca en los genitales de Maxi, se que intuyó por mi posición en el piso lo que le estaba haciendo hace unos minutos, ni que fuera tonta. —¡Dios mio!, hija, acabas de traumatizarme para siempre y mira que yo pensé que tus padres serían difíciles de superar. — todos conocen las historias del armario en casa de mi abuela, no es un secreto para nadie. —Abu yo... — Maxi me interrumpe disculpándose mientras logra ponerse en pie luego de acomodarse los pantalones. —Evangeline, lamento mucho lo que acabas de presenciar. — de verdad estoy tratando muy duro de contener la risa porque honestamente no me siento avergonzada, y ver a Maxi tan preocupado me parece super gracioso. —No comprendo lo que está pasando, pero voy a hace

