5- LA ALLIE SALVAJE ESTÁ DE VUELTA

1639 Words
ALLIE Nos vamos caminando hasta el lugar uno al lado del otro, estamos a unas pocas cuadras de distancia y quiero emborracharme un poco esta noche así que el auto es innecesario, lo voy guiando mientras disimuladamente le miro el culo, el hombre está en muy buena forma, es el mejor material genético para las próximas generaciones Black, sonrío para mis adentros mi madre estaría orgullosa por mi elección de padre para sus nietos; Maximiliano no tiene ni idea de el vendaval que se le viene encima. Al llegar al bar, lo agarro fuerte del brazo y lo dirijo a la barra donde nos acomodamos uno junto al otro, pido dos cervezas y dos shot de tequila, necesito que se emborrache rápido, el trata de negarse pero le digo que solo hablaré con él cuando tenga un poco de alcohol en mi sistema, pongo el shot en su mano y choco mi vaso con el de el, tomando luego el contenido de un solo trago, bebo un poco de cerveza para quitar la quemazón del tequila en mi garganta y pido otra ronda, le digo al barman que esta vez sean dobles, Maximiliano va a decir algo, pero antes de poder refutar nada, suena a mi espalda una voz chillona que odio con toda el alma. —Pero, mira nada mas lo que tenemos por aquí, Allie Rose Black, y acompañada de su perrito faldero, ¡hola Max!, sigues tan guapo como siempre. — creo que Dios definitivamente me odia. —Hola Ash — la saluda el muy tonto con una sonrisa que hace cosas extrañas en mi entrepierna, eso me molesta, no quiero que le sonría a ninguna mujer… y entonces como una epifanía lo entiendo, esa es la maldita sonrisa destruye bragas de la que hablaba mi madre siempre. —Ñaña Ash — me mofo tomando el shot sin voltear a ver a la mujer que tanto detesto desde la infancia, no puedo resistirme a picarle los ovarios, me cae como si alguien me pateara el culo en repetidas ocasiones, así de mal —¡Ashley!, veo que tu sueño de atender hombres en estado de indefensión se cumplió al fin. —digo sarcástica, volteándome para poder verla contraer su horrible cara. —Estoy muy bien gracias Al, veo que sigues igual de encantadora que siempre, y para tu información este es uno de los dos empleos con los que mantengo a mi hijo. — se que es madre soltera y que su hijo gracias al cielo no es de Maximiliano, si ese fuera el caso creo que habría acabado con ella hace mucho. —¿Si quiera sabes quien es el padre de tu hijo? — pregunto sonriendo con malicia, ¡toma eso desgraciada!. —Eres una maldita. — responde con odio y se va a atender las mesas al otro lado del bar, suelto una carcajada y digo a su espalda: —¡Dios te bendiga zorra!. — no entiendo mi comportamiento, normalmente soy muy respetuosa y tranquila, pero desde que llegué a esta ciudad es como si estuviera poseída por el mismísimo demonio. —Para ser una abogada tan reconocida y de renombre, tienes la boca bastante sucia y venenosa. — dice Maximiliano bebiendo el Shot. —Soy hija de mi padre, ¡ya cállate y bebe!. — bebemos tres rondas mas y no me aguanto las ganas de reclamarle. —No lo entiendo, tantas mujeres en el mundo y tenías que revolcarte con la que yo mas odiaba. — no he podido superarlo, lo siento, soy demasiado resentida. —¿Eso es lo que te molesta? ¿Que fui yo quien te dejó? Y peor aun para ti, por alguien a quien consideras inferior. — ¡que me dejó dice!, estoy a nada de golpearle la cabeza con su propio bastón. —Bien dicen por ahí que el ego duele más que el corazón. — respondo tratando de controlar la rabia. —All, eso es lo que quiero explicarte, yo… — levanto la mano para interrumpirlo y no lo dejo seguir hablando, tengo una misión que cumplir y luego me largaré sin mirar atrás, punto. Me pregunto si alguien aquí tendrá una pastilla de viagra, necesito apresurar las cosas antes que los recuerdos buenos quieran aparecer y las cosas se compliquen. —Aun no quiero escucharte. — respondo de mala gana, bebemos unos cuantos tragos más hasta que me harto y pido la botella completa, no pensé que estar cerca de él, revolvería todos esos sentimientos que creía erradicados de mi alma. No es siquiera la media noche y ya estamos borrachos, lo sé porque me agarra la risa tonta y no puedo parar de burlarme del nieto de Ed, a quien apodamos el gordo Ed por porque es grande y obeso y parece luchador de sumo. —Si me quedo atrapada debajo de el durante el sexo, ¿cuanto tardaría en ahogarme? — pienso que el hombre debería ser considerado un arma de tortura, de seguro la mafia haría grandes cosas con el. —¿Cuando te volviste tan malvada? — pregunta Maximiliano sin poder contener la risa, creo que está igual de ebrio que yo. —Cuando me rompiste el corazón. — respondo poniéndome seria de repente. —Nunca la toqué, sabía que no ibas a irte por mi culpa y no quería ser un obstáculo, la única manera para que te fueras, era haciendo algo drástico. — no se si quiero saber los detalles o si me importa, lo hecho, hecho está, ya nada se puede cambiar. —Puras patrañas. — respondo mirando fijamente al frente. —Odiabas a Ashley desde el kínder, así que como ella también te odiaba aceptó gustosa ayudarme con toda la farsa. — me volteo y lo miro, quiero patearlo, jalonearlo y follármelo todo al mismo tiempo, pero no logro decir nada porque la mujer mas desagradable del mundo decide acercarse de nuevo. —Max me voy en 10, ¿quieres que te lleve a casa? — es oficial, voy a arrancarle todas las greñas. —Estoy bien Ash, me iré más tarde. — ella se queda mirándonos por unos segundos y luego se va, desearía que el pudiera ver mi cara de enojo. —¡Ahhgrr! ¡maldita sea! estoy harta de esa mujer. — me siento frustrada, todo está saliendo mal, el plan era muy simple, lo alcoholizaba y luego lo convencía de tener sexo, por los viejos tiempos, el aceptaría, pasaríamos la noche juntos y nunca más volveríamos a hablar, pero ahora todo se ha ido al traste. —Allie, estamos un poco ebrios, creo que deberíamos irnos ya.— a la mierda el plan, estoy enojada, mi yo salvaje ha estado enjaulado desde hace mucho y tengo ganas de pelea, así que pido la cuenta y cuando he pagado, tomo el bastón que está plegado sobre la barra y me levanto. —Me voy, vamos a ver como te orientas sin tu bastón. — se que estoy actuando de manera infantil, pero esto es lo que pasa cuando enfrentamos situaciones que no hemos superado. —¡Allie!, ¿como diablos voy a salir de aquí sin mi bastón?, estoy ebrio y no conozco bien el lugar.— le saco el dedo medio y luego recuerdo que no puede verme. —Pídele a una de tus zorras que te lleve a casa. — solo se que estoy enojada con el y quiero hacerle daño. —Muy maduro de tu parte. — no me detengo, estoy casi en la salida cuando uno de los chicos que cuida la puerta se pone frente a mi y me bloquea el paso. —¿A donde crees que vas con el bastón de ese hombre?. — estoy borracha, enojada , ardida y celosa, mi paciencia llegó a su límite. —No estoy de humor para tu mierda y aun puedo patearte el culo, ¡apártate!. — el hombre puede ser más grande, pero yo estoy llena de odio. —Devuélvelo o tendré que quitártelo niña. — bufo y me rio del pobre imbécil que cree que puede detenerme. —¿Si? ¿Tu y cuantos más? — trata de quitarme el bastón y forcejeamos un poco, el es mas grande y fuerte, pero yo le doy guerra y no me dejo, estoy maldiciéndolo cuando escucho la voz de un par de chicos a los que amo con locura y agradezco que estén aquí ahora. —¡Quítale las manos de encima a mi prima imbécil! — nunca había estado tan feliz de ver a Jack y Henry Marshall los integrantes mas barbaros de nuestra familia, mis primos amados del trío terrible. Todo sucedió en un instante, los chicos le cayeron encima al hombre y se desató el caos. No alcanzan a imaginar la pelea que provoqué, gracias a Dios estábamos casi en la calle y no destruimos el bar; mientras todos se golpeaban y gritaban improperios yo me resguardaba a un lado. la cosa se complicó cuando en un momento dado, un borracho empujó a Maxi quien trataba de salir del lugar dando tumbos y mi yo borracho no se resistió a una buena pelea, la única persona en este mundo con derecho a golpearlo siempre he sido yo, así que empujé al borracho de vuelta y le di un par de golpes que solo echaron leña al fuego y al final nos llevaron a todos a la comisaría incluyendo a Ed Junior, quien terminó en medio de la pelea tratando de controlar a Jack y Henry. —Están todos vetados de mi bar. NOTA DE AUTORA: Espero estén disfrutando de esta loca historia, si es así no olvides agregarme a tu biblioteca, seguir mi perfil para que te lleguen las notificaciones y dejar tu comentario, aunque no lo crean, disfruto con sus ocurrencias. XOXO. KkellyG.
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