Mis párpados pesan y mi cabeza siente que en cualquier momento puede estallar del dolor tan fuerte que tengo. Un gemido de dolor se escapa de mi garganta a la vez que trato de abrir mis ojos. Tengo que cerrarlos cuando la luz que hay frente a mí me ciega. ¿Ya estoy muerta? Mi cabeza sigue latiendo y abro los ojos para acostumbrarme a la luz. Miro el lugar y me doy cuenta de que es un hospital, lastimosamente me he familiarizado con este lugar cuando los golpes no pueden sanar en casa ... cuando perdí mi bebé. Respiro agitada al recordar la manera desagradable en la cual el doctor me dijo que no tendría hijos nunca más y que mi bebé no resistió el impacto. Recuerdo verme llorar tanto que sentí que ya no podría parar, que mi corazón no podía resistirlo más. La puerta se abre y una cabelle

