—Kagome debes conocerlo — asegura Sango y me río de ella. Esta muy emocionada con su nuevo novio con el cual lleva ya tres semanas. —Sango, creo que tu deberías ir sola — ella niega con una sonrisa. —Le he hablado de ti y quiere conocerte — me dice jaloneándome fuera del despacho luego de nuestro turno. —Sango — imploro y ella bufa. —Además, él es el abogado del cual te comenté — la miro con los ojos abiertos. —¿Por qué seguimos aquí? —Pregunto y ella sonríe. —Por cierto, esa mujer no deja de mirarte mal, creo que debes tener cuidado con ella — miro disimuladamente y se trata de Midoriko. —No sé qué quiere esa mujer conmigo — ella se encoje de hombros. —Solo cuídate, parece peligrosa — caminamos hasta su coche. Ya es el final de un largo día laboral ya pesar de que muero de cansanc

