—Hola señorita — miro a mi lado y un chico que parece complacido de que mi atención esté puesta en él. —Hola, ¿necesita algo? —Pregunto mirándolo directamente. Unos ojos azules me miran con interés y me siento ligeramente incómoda. —Necesito llegar a la oficina de Izayoi Taisho — me dice sin apartar su vista de mí, en algún momento me recorre cuerpo completo y me tenso. A pesar de mi falsa llega a mis tobillos y no es ajustada y mi camisa me cubre bien, me siento incómoda con su inspección. Porque ahora que voy recuperando mi confianza, me decidí a usar una camisa un poco más ajustada. —Siga derecho y encontrará a su asistente, con permiso — prácticamente huyo de ese hombre. No me gusta que me miren de esa manera, no como si fuera un objeto. No como si fuera solo masa. Entro al despach

